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Raúl “El Cugár” Curiel salió reforzado de una noche marcada por la improvisación, la exigencia física y la presión competitiva. Cambio de rival el mismo día del combate y salto de peso incluido. El mexicano respondió con oficio, temple y control durante diez asaltos largos.
El evento, celebrado en el Acrisure Arena, tenía varios frentes abiertos, pero el interés principal estaba en el combate estelar y en un coestelar con aroma a revancha. Ambos duelos llegaron a las tarjetas tras intercambios constantes y un alto ritmo de trabajo.
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En el combate principal, Curiel derrotó por decisión unánime a Jordan Panthen tras diez asaltos pactados en peso intermedio. Los jueces puntuaron el combate 97-93, 98-92 y 97-93. El mexicano mantuvo su condición de invicto y superó una prueba que no estaba en el guion inicial.
Panthen aceptó el combate a última hora después de la retirada médica de Alexis Rocha por una emergencia de salud. El acuerdo se cerró en 71,6 kg, cinco por encima del límite wélter habitual de Curiel, lo que añadía un componente físico determinante al desafío.
Los primeros asaltos fueron equilibrados. Panthen intentó imponer tamaño y ritmo. Curiel apostó por la precisión y el trabajo por fases. En el segundo asalto conectó manos claras al rostro y en el cuarto cerró fuerte con combinaciones que empezaron a marcar diferencias.
A partir del ecuador del combate, Curiel asumió el control. Ajustó la distancia, alternó golpes arriba y abajo y castigó el cuerpo con constancia. En el octavo y noveno asalto firmó sus mejores momentos, con series contundentes que dejaron tocado a su rival y estuvieron cerca de provocar la detención.
Tras el combate, Curiel destacó la dificultad del contexto y el trabajo realizado durante la preparación. “Pude sentir la diferencia de peso, pero tuve un gran campamento y un gran equipo detrás. Creo que dimos una pelea tremenda para la gente”, explicó tras su victoria. El mexicano también tuvo palabras para su rival y para la situación vivida horas antes del combate. “Panthen es un guerrero y dio una gran pelea. A mi rival anterior le deseo lo mejor y espero que se recupere pronto”, señaló.
Curiel explicó además la clave táctica del combate. “Mi esquina me pidió que trabajara mucho al cuerpo y que moviera la cabeza para compensar el peso. Los golpes al cuerpo estaban haciendo su trabajo y poco a poco lo fui desgastando”, afirmó. El triunfo mantiene a Curiel en una posición destacada dentro de la categoría. El propio boxeador dejó claro su objetivo inmediato tras el combate. “Quiero ese título mundial. Estoy listo para pelear con quien sea”, aseguró.
El coestelar de la noche ofreció uno de los combates más intensos del evento. En una revancha muy esperada, Jorge “El Niño Dorado” Chávez se impuso por decisión unánime a Manuel “Gucci Manny” Flores tras diez asaltos de alto ritmo. Las tarjetas reflejaron un combate disputado pero consistente para Chávez: 97-93, 98-92 y 96-94. El boxeador de Tijuana se llevó los títulos WBA Continental USA y del Estado de California del peso supergallo.
Flores, arropado por su público, planteó un combate valiente desde el inicio. Buscó el intercambio constante y mantuvo la presión durante buena parte de la pelea. Chávez respondió con mayor precisión, mejor lectura y mayor solidez en los momentos clave.
En los asaltos finales, Chávez supo cerrar el combate. Administró la ventaja, respondió a los ataques de Flores y aseguró los rounds decisivos para sellar una victoria clara tras un duelo exigente y sin tregua.
La velada dejó dos nombres propios. Curiel confirmó su capacidad para adaptarse a escenarios adversos sin perder eficacia. Chávez dio un paso importante en su proyección con una victoria de peso en una revancha de alto voltaje. Dos triunfos sólidos en una noche de máxima exigencia competitiva.
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