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Shakur Stevenson llevaba años esperando una noche así. Cuando llegó, no dejó espacio para la duda. En el Madison Square Garden firmó una actuación de control absoluto para derrotar a Teofimo López Júnior y proclamarse campeón WBO del peso superligero.
Las cartulinas fueron unánimes y contundentes: 119-109 para Stevenson en los tres jueces. Una superioridad técnica clara que convirtió lo que se esperaba como un duelo de estilos en un ejercicio de precisión y dominio durante doce asaltos.
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(Matchroom Boxing/Cris Esqueda)
Stevenson, invicto con 25 triunfos, logró el triunfo más significativo de su carrera profesional y se convirtió en campeón mundial en cuatro divisiones. Lo hizo sin necesidad de asumir riesgos, imponiendo su ritmo desde el inicio y neutralizando cualquier intento ofensivo de su rival.
López arrancó agresivo, tratando de marcar territorio en el primer asalto. Sin embargo, Stevenson conectó el primer golpe claro al final de ese round y a partir de ahí tomó el control. El jab de derecha fue la clave. Marcó la distancia, abrió huecos y desordenó por completo al excampeón.
Con el paso de los asaltos, la frustración de López fue creciendo. Sus ataques eran previsibles y descoordinados. Stevenson caminaba hacia delante, hacía fallar y respondía con precisión quirúrgica, especialmente con su izquierda en contragolpe.
El combate se inclinó todavía más cuando López sufrió un corte sobre el ojo izquierdo en el sexto asalto. A partir de ese momento, el jab de Stevenson encontró un objetivo constante. El daño se fue acumulando y las opciones del púgil de Brooklyn se redujeron al mínimo.
López solo encontró algo de éxito en el octavo asalto, cuando logró conectar golpes al cuerpo y aumentar la presión. Fue un espejismo. Stevenson recuperó el control de inmediato y cerró la pelea sin conceder oportunidades en los últimos rounds.
Tras el combate, Stevenson fue claro en su valoración. “Me sentí bien, le desmonté pieza a pieza. Hice lo que tenía que hacer”, explicó, reivindicando su estilo y su forma de entender el boxeo.
López, por su parte, reconoció que no encontró respuestas. “Podría decir muchas cosas, pero seguirían siendo incorrectas”, admitió tras encajar su primera derrota desde 2021. El estadounidense apuntó ahora al nacimiento de su próximo hijo y dejó entrever un posible salto al peso wélter.
En el centro del ring, la noche dejó también una imagen de futuro. Stevenson intercambió palabras con Conor Benn en un careo breve y distendido. “Hagámoslo”, dijo el nuevo campeón. “Sube al wélter y sé un perro grande”, respondió Benn.
Stevenson sale del Garden como campeón mundial en dos pesos y una decisión por delante. Pero, sobre todo, con la victoria que llevaba casi una década buscando. Una noche grande. Y una demostración que no admite discusión.
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