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Teófimo López no quiere gestos, ni elogios, ni lecturas amables en la semana del combate. El campeón ha dejado claro que afronta la pelea desde un enfoque frío y estrictamente profesional, rechazando cualquier intento de acercamiento verbal por parte de su rival.
En los días previos al combate, López cortó de raíz unas declaraciones de Shakur Stevenson en las que el estadounidense aseguraba que Teófimo nunca recibió el reconocimiento completo por su victoria ante Vasiliy Lomachenko. Para López, ese comentario no fue un gesto de respeto, sino una maniobra calculada.
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El boxeador interpretó las palabras como una forma de rebajar la tensión antes de subir al ring. Algo que no está dispuesto a aceptar. En su planteamiento, la cordialidad en semana de pelea no existe. Todo lo que se dice tiene una intención. “Deja de intentar ser amable en la semana del combate. Esto es la semana del combate. No soy tu colega”, afirmó López en declaraciones a Ring Magazine. Un mensaje directo, sin rodeos, que marca el tono que quiere imponer hasta que suene la campana.
El campeón fue más allá y dejó claro que no piensa suavizar su postura por ningún comentario público. “No intentes ablandarme para que no te dé la paliza que estoy a punto de darte”, añadió. Una frase que resume su forma de entender este momento. Para López, no hay espacio para el reconocimiento mutuo ni para debates sobre legado o estilos. No quiere que el combate se convierta en un ejercicio de análisis técnico o histórico. Quiere presión, confrontación y consecuencias reales sobre el ring.
“Somos hombres. Tengo una familia que alimentar. No me importa nada de eso”, explicó. Con esa frase, López reduce todo el contexto a una única realidad: el combate es trabajo, y el trabajo exige máxima concentración. El estadounidense cree que el respeto previo cambia la actitud del boxeador y reduce la urgencia competitiva. En su visión, aceptar elogios puede alterar la postura mental con la que se entra al ring. Algo que considera inaceptable en una pelea de este nivel.
Mientras Stevenson ha hablado de habilidades, trayectorias y reconocimiento, López rechaza por completo ese lenguaje. No quiere compartir narrativa ni construir un relato conjunto. Prefiere que cada uno llegue por su lado y que todo se decida entre las cuerdas. La forma de encarar la semana del combate suele anticipar cómo un boxeador piensa ejecutar su plan. En este caso, López apuesta por la fricción. No necesita elevar el tono con insultos constantes, pero elimina cualquier rastro de cercanía.
Ese enfoque encaja con su estilo sobre el ring. López es un boxeador directo, agresivo cuando toca y sin concesiones innecesarias. Quiere trasladar esa misma lógica a todo lo que rodea al combate. No le importa si el elogio de Stevenson fue sincero o estratégico. Para él, la intención es irrelevante. Lo único válido es mantener intacta la tensión y evitar cualquier distracción emocional. La semana de pelea, para López, no es un espacio de diálogo. Es una fase de ejecución. Todo lo que no sume a ese objetivo queda descartado de inmediato.
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