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El combate entre Saúl “Canelo” Álvarez y Terence Crawford se acerca y las voces alrededor de la pelea no dejan de generar expectación. En esta ocasión, el protagonismo recayó en Turki Alalshikh, presidente de la Autoridad General de Entretenimiento de Arabia Saudí y una de las figuras más influyentes en el boxeo actual.
Durante una visita al UFC Performance Institute de Las Vegas el pasado 6 de septiembre, donde Crawford ajusta los últimos detalles de su preparación, Alalshikh lanzó un mensaje claro al estadounidense: “El trabajo no está terminado. Pero escucha, no hay retiro”.
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Las palabras de Alalshikh fueron interpretadas como una petición directa para que Crawford continúe en activo tras el combate del 13 de septiembre en el Allegiant Stadium. El invicto Crawford (41-0, 31 KO), que cumplirá 38 años en noviembre, se enfrentará al reto de conquistar el título indiscutido del peso supermedio que ostenta Canelo (63-2-2, 39 KO).
Muchos aficionados creen que el estadounidense podría colgar los guantes tras esta cita, independientemente del resultado. Sin embargo, Alalshikh, que ha invertido millones en su carrera en los últimos meses, desea que su boxeador favorito prolongue su trayectoria.
La idea del dirigente saudí es que Crawford, en caso de vencer a Álvarez, defienda al menos dos o tres veces el campeonato unificado de las 168 libras. En ese camino tendría que superar a jóvenes figuras como Christian Mbilli, el cubano Osley Iglesias o el estadounidense Diego Pacheco. Duros rivales, especialmente Iglesias, zurdo de 27 años que ha ganado 13 de sus 14 combates por nocaut.
Otra posibilidad que deslizó Alalshikh es que Crawford regrese al superwélter, donde tendría la oportunidad de convertirse en campeón indiscutido en cuatro divisiones diferentes, un hito sin precedentes.
En las 168 libras le esperarían campeones como Sebastian Fundora (WBC), Xander Zayas (WBO) y Bakhram Murtazaliev (IBF). El reto sería mayúsculo, ya que la edad jugaría en contra del estadounidense si se prolonga demasiado el calendario.
En paralelo, para Canelo Álvarez la presión también es máxima. Tras derrotas ante Floyd Mayweather y Dmitry Bivol, el mexicano no puede permitirse un tropiezo contra un rival que sube de categoría. La recomendación de muchos analistas es clara: debe buscar el nocaut para evitar que Crawford, con su estilo técnico y capacidad para puntuar, pueda llevarse una decisión.
La visita de Alalshikh y su mensaje público añaden más condimento a una pelea que ya estaba marcada en rojo en el calendario del boxeo mundial. El futuro de Crawford, gane o pierda, sigue abierto, y todo dependerá de lo que ocurra la noche del 13 de septiembre en Las Vegas.
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