Pamplona, 11 ene (EFE).- Tres goles en diez salidas resumen el gran problema de Osasuna lejos de El Sadar, la falta de pegada, con apenas 21 disparos entre los tres palos en toda la temporada como visitante, que está lastrando a un equipo incapaz de competir con regularidad a domicilio.
La falta de gol de Osasuna lejos de El Sadar se ha convertido en uno de sus grandes problemas. Los números son demoledores: solo tres goles en diez jornadas como visitante.
Un registro nefasto que explica por qué al equipo rojillo le resulta casi imposible competir por algo más que la supervivencia cuando actúa a domicilio y por qué mirar hacia arriba se vuelve complicado.
El último ejemplo llegó ayer en Montilivi, ante el Girona. Osasuna se marchó sin marcar y, lo que es peor, sin realizar un solo disparo entre los tres palos, una circunstancia que ya se había repetido en la primera jornada frente al Real Madrid.
Dos salidas en las que el equipo fue incapaz siquiera de exigir al portero rival, dejando al descubierto una preocupante falta de colmillo ofensivo.
En el resto de desplazamientos, el panorama no mejora demasiado. Ante el Espanyol, derrota por 1-0 con solo tres disparos a portería, mismos registros que frente al Villarreal en un partido que terminó 2-1 en contra. En La Cartuja, Osasuna cayó frente al Betis por 2-0 tras firmar un único y pobre remate entre los tres palos, mientras que ante el Atlético de Madrid volvió a perder 1-0, esta vez con apenas dos intentos con peligro real.
El choque del Carlos Tartiere fue, paradójicamente (0-0), el más productivo en términos ofensivos, con cinco disparos a portería. Aun así, no fue suficiente para cambiar la tendencia general.
Contra el Sevilla, nueva derrota por 1-0 con tres remates; en Mallorca llegaron dos disparos para rescatar un empate 2-2; y en el Camp Nou, ante el Barcelona, Osasuna volvió a irse de vacío tras caer 2-0 con solo dos tiros entre los tres palos.
Con este panorama, no sorprende que Osasuna sea el peor visitante de la categoría, con apenas dos puntos sumados en diez jornadas. Sin gol fuera de casa no hay margen para crecer ni para soñar. La falta de pegada no es solo una estadística: es una condena que condiciona cada partido y cada planteamiento de un equipo que necesita encontrar soluciones urgentes si no quiere seguir encallado lejos de casa.
Ante Budimir, voz contrastada, analizó en Movistar+ la situación: “Es inexplicable. Ellos se han acercado una vez en todo el primer tiempo y han metido un gol de tacón y nosotros no hemos tirado ni entre los tres palos”. "Si no disparas entre los tres palos, yo el primero, no puedes ganar el partido", sentenció.