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La ausencia de Kayla Harrison en UFC 324 ha cambiado por completo el foco del fin de semana, pero desde su entorno aseguran que la decisión de pasar por quirófano puede terminar siendo determinante para su futuro deportivo y personal. La campeona del peso gallo no defenderá el título ante Amanda Nunes tras someterse a una cirugía de cuello que, según los médicos, era inaplazable.
Harrison estaba programada para enfrentarse este sábado en Las Vegas a Nunes, en el regreso de la brasileña tras su retirada como campeona en 2023. Era un combate largamente esperado, incluso desde la etapa de Harrison en PFL, y uno de los grandes reclamos del calendario de UFC.
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Sin embargo, una lesión cervical que arrastraba desde hace años obligó a la estadounidense a frenar en seco. Así lo explicó su mánager, Ali Abdelaziz, que dejó claro que el problema no era reciente ni puntual. “Esto lleva pasando mucho tiempo”, explicó Abdelaziz en declaraciones a Submission Radio. “Kayla no ha estado al cien por cien en los últimos tres años, desde la etapa en PFL. Siempre tenía hormigueo, pero llegó un momento en el que no podía levantar el brazo”.
Según su representante, la campeona intentó alargar la situación por todos los medios posibles antes de tomar la decisión definitiva. “Se infiltró, tomó mucha medicación, antiinflamatorios… nada funcionó”, aseguró.
Harrison conquistó el cinturón del peso gallo en junio, en UFC 316, tras someter a Julianna Peña. Aquella victoria confirmó su rápida adaptación a la élite de la compañía y preparó el terreno para un duelo histórico ante Nunes, considerada por muchos la mejor luchadora de todos los tiempos.
La pelea, sin embargo, nunca llegó a materializarse. Abdelaziz explicó que, tras ser evaluada por especialistas en Nueva York, el diagnóstico fue claro y alarmante. “La UFC la llevó a Nueva York y el doctor dijo inmediatamente que necesitaba cirugía. Si no se operaba, podía quedarse paralizada”, afirmó.
El problema era grave. “El disco estaba presionando la médula espinal”, detalló. Una situación que no solo ponía en riesgo el combate, sino la carrera y la vida cotidiana de la campeona. “Esto podía costarle el título, su carrera y su estilo de vida normal”, añadió.
La intervención se realizó de inmediato y, según el propio Abdelaziz, el alivio fue casi instantáneo. “Justo después de la operación, todo el dolor desapareció”, explicó. “Tengo casi 50 años y yo mismo me operé del cuello. Mi cuello está mejor ahora que cuando tenía 21”.
El mánager también quiso destacar el papel de la UFC en todo el proceso. “La UFC la envió a los mejores doctores, al mejor hospital. Fue como si no hubiera pasado nada”, señaló, defendiendo que la decisión fue la correcta pese a la decepción generada entre los aficionados.
“Creo que es la mejor decisión que pudo tomar”, insistió. “Siento mucho por los fans que se han quedado sin este combate, pero Amanda Nunes no va a ninguna parte. Probablemente ella también necesitaba un poco más de tiempo”.
Abdelaziz reconoció que la cancelación fue un golpe emocional duro para Harrison. “Ella estaba destrozada. Con el corazón roto”, admitió. “Puso mucho tiempo y esfuerzo en esta pelea”.
Aun así, su entorno no tiene dudas. “Si entras al combate y pierdes siendo la mejor versión de ti misma, eso está bien”, explicó Abdelaziz. “Pero si pierdes porque estás lesionada, eso te perseguirá toda la vida”.
Por ahora, no hay una nueva fecha para el enfrentamiento entre Harrison y Nunes. La prioridad es la recuperación completa de la campeona. Si el diagnóstico era tan serio como aseguran desde su equipo, la pelea perdida este sábado puede acabar siendo, a largo plazo, una decisión que salve mucho más que un cinturón.
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