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El pasado sábado, durante UFC Río, el público brasileño vivió uno de los momentos más emotivos de la velada. En medio de la expectación por los combates, la música de Jose Aldo empezó a sonar y el legendario excampeón pluma apareció en escena.
No venía a pelear, sino a despedirse. Con el pabellón de pie, Aldo caminó hacia el octágono, colocó sus guantillas en el centro y anunció, esta vez de manera definitiva, su retirada de las artes marciales mixtas.
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UFC
Entre aplausos y lágrimas, el exmonarca se despidió del deporte que lo convirtió en una de las mayores figuras de la historia del MMA. Su familia lo acompañó dentro del octágono, fundiéndose con él en un abrazo que simbolizó el cierre de una era. En un evento cargado de emociones, la retirada de Aldo se convirtió en el momento más recordado del fin de semana.
Aldo, que ya había colgado los guantes por primera vez en 2022, se despide por segunda vez tras una trayectoria brillante. En su primera retirada, lo hizo después de caer ante Merab Dvalishvili, cuando todavía aspiraba a regresar a la cima de la división. En aquel entonces, anunció su adiós con un legado ya consolidado. Sin embargo, su espíritu competitivo lo llevó a regresar menos de dos años después, en 2024, cuando la UFC volvió a Brasil. Allí derrotó por decisión unánime a Jonathan Martinez, mostrando que aún conservaba reflejos, ritmo y hambre.
Aquel regreso, sin embargo, tuvo un límite. En sus dos siguientes apariciones, perdió por decisión dividida ante Mario Bautista y posteriormente cayó frente a Aiemann Zahabi en una batalla intensa. Aun así, decidió no anunciar su retiro entonces, sino esperar al escenario ideal: su tierra natal. Y así lo hizo. En Río de Janeiro, ante su gente, selló el final de una carrera legendaria.
Aldo cierra su trayectoria con un récord profesional de 32 victorias y 10 derrotas. Fue el campeón pluma más dominante en la historia de la UFC, con siete defensas consecutivas del título entre 2011 y 2015. En 2023, fue inducido al Salón de la Fama de la UFC, reconocimiento que consolidó su estatus entre los grandes.
Durante su primera etapa fuera del octágono, también exploró el boxeo profesional, enfrentándose a rivales como Jeremy Stephens en un combate que terminó en empate. Esa transición, más que un capricho, fue una muestra de su amor por la competencia.
El público de Río le devolvió todo lo que él dio en más de dos décadas de carrera. Cuando dejó los guantes en el suelo, el silencio se transformó en ovación. Si este adiós es definitivo, José Aldo se marcha como lo que siempre fue: un campeón eterno y símbolo del MMA brasileño.