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Sean O'Malley sana heridas con su triunfo en el UFC 324: "En cada pelea pensaba solo en la fiesta de después"

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Sean O’Malley volvió a ganar cuando más lo necesitaba. Tras dos derrotas consecutivas y con su futuro en el aire, el excampeón del peso gallo logró una victoria clave en UFC 324 que le permitió frenar la caída y recuperar sensaciones dentro del octágono.

Durante gran parte de su carrera, O’Malley había vivido instalado en la certeza de la victoria. Tanto en el circuito amateur como en sus primeros pasos como profesional, el estadounidense avanzó sin conocer la derrota, construyendo una percepción de invencibilidad que marcó su mentalidad competitiva.

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Sean O'Malley sana heridas con su triunfo en el UFC 324: "En cada pelea pensaba solo en la fiesta de después"

Sean O'MalleyUFC

Incluso su primera derrota oficial ante Marlon Vera en 2020 nunca llegó a asumirla como tal. Siempre la atribuyó a una lesión que condicionó el combate, más que a los méritos de su rival. Esa narrativa se sostuvo durante años. Todo cambió con la pérdida del título del peso gallo ante Merab Dvalishvili y, especialmente, tras una revancha aún más desequilibrada. Dos derrotas claras que obligaron a O’Malley a enfrentarse a una realidad desconocida hasta entonces.

Antes de su regreso este sábado, el propio peleador reconoció que llegó a plantearse escenarios impensables tiempo atrás. Incluso valoró la posibilidad de que 2026 pudiera ser su último año en las artes marciales mixtas si los resultados no acompañaban. Tras la pelea, O’Malley se abrió en declaraciones concedidas a About Last Fight. “Durante toda mi carrera, incluso como amateur, nunca había perdido. Venía de estas dos derrotas y me di cuenta de que había dado por hecho ganar”, explicó.

El estadounidense reconoció que su enfoque mental había cambiado con el paso del tiempo. “En cada pelea pensaba solo en la fiesta de después. Sentía que siempre iba a ganar”, confesó, subrayando cómo esa confianza absoluta había mutado tras los últimos tropiezos.

La victoria tuvo un impacto emocional evidente. “Me dolían los pulmones de tanto gritar al celebrarlo. Estaba desbordado. Había dado por hecho ganar y por eso fue tan especial hacerlo contra un rival tan duro”, afirmó. El combate no fue sencillo. O’Malley llegó al tercer asalto con la necesidad de imponerse para asegurar el triunfo. En esos cinco minutos finales ofreció su mejor versión de la noche, consciente de lo mucho que había en juego.

El propio peleador admitió que la posibilidad de una tercera derrota consecutiva le generó una inquietud real. “Si soy sincero, nunca se sabe. Si hubiera perdido, podría haber pensado que los cortes de peso no compensan”, reconoció. O’Malley explicó que su vida fuera del octágono le ofrecía alternativas reales. “Tengo una gran vida en casa. Podría haber dicho ‘ya está, es el momento’. Si hubiera perdido, podría haber sido mi última pelea”, afirmó.

Esa reflexión le resultó inquietante incluso antes del combate. “Fue aterrador darme cuenta de que tenía ese pensamiento en la cabeza”, admitió. “Me hizo preguntarme cuánto quería realmente esto”. El peleador se exigió una respuesta clara dentro del octágono. “Si llega uno de esos momentos, ¿seré capaz de empujar como hice en la pelea contra Petr Yan?”, se preguntó. “Esta noche tuve la respuesta”.

O’Malley cree que esa pelea le devolvió certezas internas. “Todavía lo quiero. Me lo demostré a mí mismo. La única forma de saberlo era obligarme a cavar profundo, y lo hice”, aseguró. La presión fue un factor constante durante la preparación. “Venía de dos derrotas. Hice un buen trabajo no agrandándolo demasiado”, explicó. “Pero no podía perder tres seguidas. Eso sí que no”.

Aun así, intentó relativizar el contexto. “Si perdía, mi vida seguía siendo buena. Estaba bien. Pero no podía volver a perder”, reconoció, admitiendo que la carga psicológica fue autoimpuesta. Con la victoria ya en el bolsillo, O’Malley vuelve a situarse en la columna de los triunfos. El resultado no solo frena la racha negativa, sino que reabre escenarios competitivos que parecían lejanos hace solo unos meses.

El excampeón no esconde que mira de nuevo al horizonte titular. Con la confianza recuperada y la duda despejada, su objetivo pasa ahora por reconstruir el camino hacia una nueva oportunidad por el cinturón en 2026.

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