Incluso antes de que el Gran Premio de Mónaco 2026 se convirtiese en un caos total tras el accidente de Lance Stroll, la táctica del equipo Williams ya había dado que hablar. Al igual que el año pasado, el equipo británico aprovechó hábilmente las dificultades para adelantar en el Principado con el fin de obtener una ventaja estratégica.
Alex Albon ocupaba la décima posición, con su compañero Carlos Sainz justo detrás. Pero había un problema: por detrás se acercaban a una gran velocidad algunos pilotos que habían entrado pronto a boxes para cambiar de neumáticos y que, por tanto, habían apostado por una especie de estrategia de undercut. A la cabeza, Nico Hulkenberg.
El piloto de Audi cambió en la vuelta 12 de los neumáticos medios a los duros. En las vueltas siguientes, el alemán fue, de media, dos segundos más rápido por vuelta que ambos pilotos de Williams, que seguían rodando con los neumáticos más desgastados.
En algunos momentos, Hulkenberg llegó a ocupar virtualmente la séptima posición y, tras las paradas en boxes de Pierre Gasly y Lando Norris, podría incluso haber luchado por esas posiciones. Pero eso no llegó a suceder.
Williams, con Carlos Sainz, apostó por una táctica de bloqueo que permitió a su compañero Alex Albon permitirse una "parada en boxes gratis".
Y tras el abandono de Lando Norris, quedó claro: la jugada tenía que funcionar a la inversa, ya que, de repente, Sainz también ocupaba la décima posición y, por tanto, estaba en la zona de puntos.
La situación se volvió aún más curiosa tras la bandera roja. George Russell intentó una notable táctica de frenada. El británico tenía un drive through que debía cumplir a más tardar tres vueltas después de la reanudación.
El plan de Russell era claro: una primera vuelta extremadamente lenta para hacer retroceder al pelotón, seguida de una segunda vuelta lo más rápida posible para, con suerte, conseguir suficiente ventaja y terminar aún así en los puntos. Aunque el plan no salió bien —Russell acabó duodécimo—, la idea fue sin duda ingeniosa.
Al mismo tiempo, este ejemplo pone de manifiesto el problema fundamental. La carrera de Mónaco ya tiene poco que ver con las carreras clásicas; incluso con el reglamento actual, adelantar sigue siendo extremadamente complicado.
En su lugar, la carrera se convierte en una partida de ajedrez estratégica que tiene su atractivo, al menos para aquellos a los que les apasionan la táctica y la estrategia. Sin embargo, quien quiera ver carreras de verdad, rara vez se lleva lo que espera en el Principado.
Mónaco siempre ha sido una carrera marcada por la estrategia. Sobre todo en la cabeza del pelotón se observaba a menudo cómo se controlaba deliberadamente el ritmo para mantener unido al grupo y evitar posibles undercut de los perseguidores. En Singapur también se ha seguido repetidamente un enfoque similar.
Sin embargo, estas tácticas han alcanzado ahora una nueva dimensión. A más tardar con la estrategia obligatoria de dos paradas del año pasado, quedó claramente de manifiesto lo absurdo de muchas maniobras. Precisamente Williams fue el equipo que frenó a todo el pelotón para asegurar en pista de sus pilotos al parar en boxes.
Por tanto, era de esperar que en 2026 se repitieran juegos similares. Así lo cree también el principal afectado, Hulkenberg: "Ha sido una carrera bastante amarga".
"Por desgracia, uno está totalmente a su merced. Es amargo y frustrante. Ya lo vivimos el año pasado y este año era de esperar que, si un equipo tenía dos coches muy cerca uno del otro, volviera a pasar. Y sí, por desgracia, así ha sido".
Nico Hülkenberg fue la víctima del bloqueo de Williams en Mónaco
Foto: LAT Images
Sin embargo, este tipo de táctica de equipo parece haberse popularizado realmente en los últimos años. En 2017, por ejemplo, Ferrari ocupó la primera fila de la parrilla con Kimi Raikkonen y Sebastian Vettel. Sin embargo en aquella ocasión fue una carrera normal, sin frenadas artificiales, aunque Ferrari podría haberse asegurado el doblete de esta manera con mucha más facilidad.
Además, el problema no se puede reducir únicamente a situaciones en las que dos coches del mismo equipo circulan uno detrás de otro. Porque una cosa es segura: si Carlos Sainz no hubiera retenido al pelotón para beneficiar a Albon, tarde o temprano lo habría hecho otro piloto.
Como ya se ha mencionado, Nico Hulkenberg se situó en algunos momentos virtualmente por delante de Pierre Gasly y también de Liam Lawson. Detrás de Sainz estaban además Arvid Lindblad y Franco Colapinto, fuera de los puestos de puntos.
Si Sainz no hubiera frenado al pelotón para Albon, Lindblad podría haber hecho lo mismo más tarde por Lawson, para asegurarse de que se mantuviera por delante de Hulkenberg. Lo mismo se aplica a Colapinto en beneficio de Gasly. Al fin y al cabo, ninguno de los dos pilotos tenía nada que perder llevando a cabo esta estrategia.
Lando Norris también es un factor interesante en este contexto. El británico, antes de su abandono, se encontraba por delante de George Russell e Isack Hadjar, pero tuvo que volver a entrar en boxes. Si Norris hubiera seguido en carrera, McLaren también podría haber recurrido a una táctica de bloqueo para ayudar a Oscar Piastri a conseguir un inesperado tercer puesto que le hubiese llevado al podio.
Puede que el Gran Premio de Mónaco pareciera aburrido durante largos tramos, pero desde el principio ofreció una enorme tensión táctica y estratégica. Sin embargo, la pregunta es evidente: ¿debería ser la F1 así? ¿Debería una carrera verse tan distorsionada por los juegos tácticos?
El experto de Sky, Timo Glock, lo resumió tras la carrera: "Esto forma parte del juego aquí, es algo que un equipo puede hacer". El director ejecutivo de McLaren, Zak Brown, se expresó en términos similares en una conexión en directo con Sky.
Porque, al fin y al cabo, es difícil sancionar una actuación de este tipo. La mera pregunta de dónde está la línea divisoria entre un ritmo legítimo y una frenada intencionada es prácticamente imposible de responder de forma objetiva.
Las diferencias de rendimiento entre los coches son demasiado grandes, las variables demasiado numerosas. ¿Quizás Carlos Sainz también tuvo problemas con sus neumáticos? Bromas aparte, ¿quién podría juzgarlo sin dudar?
Si se quiere resolver el problema, hay que ir a la raíz. Las intervenciones artificiales agravarían esta situación en lugar de mejorarla, como ya se demostró de forma contundente con el fracaso de la doble parada obligatoria en 2025.
La única solución sostenible sería una remodelación del circuito, lo que facilitaría los adelantamientos e imposibilitaría este tipo de tácticas. También unos neumáticos más blandos y con mucho más desgaste podrían ayudar a mitigar el problema.
O simplemente se acepta Mónaco tal y como es: un espectáculo de clasificación el sábado y una batalla táctica sin "carrera real" el domingo.