El debut de Cadillac en la Fórmula 1 ya no es una promesa lejana, sino una cuenta atrás en marcha. Antes incluso de presentar su imagen definitiva ante el mundo, el nuevo equipo estadounidense dará su primer paso real sobre el asfalto europeo con una decoración especial diseñada exclusivamente para el shakedown privado de Barcelona, programado del 26 al 30 de enero.
No será la livery que compita en 2026 en los coches de Sergio Pérez y Valtteri Bottas. Ni pretende serlo. Será, más bien, una declaración de intenciones envuelta en camuflaje, una primera piel con la que Cadillac empezará a escribir su historia en la categoría reina.
General Motors desveló este martes la decoración de pruebas en su nuevo cuartel general global, el Hudson’s Detroit building, un escenario cargado de simbolismo para una marca que conecta su herencia industrial con su ambición deportiva.
La decoración especial se utilizará exclusivamente durante la Shakedown Week de Barcelona, una semana de rodaje clave para todos los equipos de cara a la nueva era técnica, y precederá a la gran puesta en escena: la presentación oficial de la decoración definitiva, el próximo 8 de febrero, durante la Super Bowl.
Un movimiento poco convencional, pero muy alineado con la estrategia de impacto global que Cadillac quiere imprimir desde el primer día.
Lejos de ser un simple diseño provisional, la decoración de Barcelona ha sido concebida con un propósito claro: ocultar detalles aerodinámicos sin renunciar a la identidad de marca, una tradición habitual en la Fórmula 1 moderna, comparable a los prototipos camuflados del sector del automóvil.
El monoplaza lucirá un concepto monocromático, elegante y contenido, articulado alrededor de una reinterpretación moderna del escudo y el emblema de Cadillac. El gran crest trasero no solo actúa como elemento visual dominante, sino también como una herramienta para disimular superficies clave del coche.
Patrones geométricos de precisión, acabados en brillo y mate y líneas limpias refuerzan una estética técnica y futurista, pensada para el desarrollo y no para el espectáculo… al menos por ahora.
Mark Reuss, presidente de General Motors, resumió el espíritu de esta primera aparición en pista: "Nuestra nueva livery de pruebas celebra la herencia de diseño de Detroit y la fuerza global del equipo Cadillac de Fórmula 1, mientras mantenemos nuestros secretos de diseño bajo llave. Barcelona es solo el comienzo".
Un mensaje que deja claro que el shakedown será tanto un ejercicio técnico como un anticipo controlado de lo que está por venir.
En la misma línea se expresó Dan Towriss, CEO de Cadillac Formula 1 Team Holdings, destacando el carácter rompedor del proyecto: "Queremos desafiar lo convencional. Presentar nuestra livery definitiva durante un evento de alcance global como la Super Bowl es parte de esa visión. Esta decoración especial honra nuestra herencia mientras miramos de frente a 2026".
La decoración de Barcelona no competirá, pero sí marcará el primer contacto real de Cadillac con la Fórmula 1 moderna. También incorporará un guiño interno: los nombres de los miembros fundadores del equipo, tanto de Estados Unidos como del Reino Unido, integrados en el diseño como reflejo del proyecto transatlántico.
Mientras el coche se exhibe en el Detroit Auto Show hasta el 25 de enero y los ingenieros afinan detalles para el shakedown, la expectación no deja de crecer. Barcelona será solo el prólogo. El gran estreno llegará el 8 de febrero. Y el verdadero juicio, en Melbourne.
Cadillac ya está en marcha. Aunque, por ahora, todavía juegue al despiste.