La estrategia marcó la carrera en Imola y el rey del circuito volvió a ser Verstappen por cuarta temporada consecutiva.
En el caso de Williams, la estrategia pasó factura, pero de manera negativa.
El rostro de Carlos Sainz lo reflejó tras la carrera, donde terminó octavo.
"Estuve a punto de no entrar porque me parecía muy pronto en carrera y esa vuelta parecía que teníamos oportunidades de, igual, adelantar algún coche", analizó el piloto español tras el octavo puesto.
Sainz, que salió desde la sexta posición, aseguró ser un "piloto de equipo": "Yo sigo las órdenes de equipo. Soy un piloto de equipo y si el equipo me ha pedido parar en esa vuelta tengo que ovedecer. Soy un hombre de equipo. Me ha dado la sensación de que no era lo correcto pero luego se ha demostrado que así era".
"Hay que aprender como equipo. Perdemos y ganamos como equipo y hay que averiguar cómo podemos hacerlo mejor los domingos", finalizó.