Los jueves marcan tradicionalmente el inicio de un fin de semana de Gran Premio de Fórmula 1: puede que no haya acción en pista, pero el entretenimiento está garantizado al entrar y salir de las áreas de hospitalidad de los equipos para escuchar a los pilotos durante la jornada de medios.
Esta semana en Canadá, los 20 pilotos hablarán con la prensa reunida, ya sea en sesiones organizadas en los motorhomes de sus respectivos equipos o, si son seleccionados, durante la rueda de prensa oficial de la FIA por la tarde. Habrá numerosos periodistas y equipos de televisión —que además tienen acceso individual a los pilotos en sesiones separadas— en todas esas comparecencias, pero ninguna será tan concurrida o esperada como cuando Red Bull bra su hospitalidad para que Max Verstappen hable con los medios.
Su comparecencia está programada para las 16:10 hora local en Montreal, y cualquier otro piloto tendría que decir algo verdaderamente extraordinario para evitar que los titulares se centren en la primera aparición pública de Verstappen desde el controvertido final del GP de España. Siempre que él quiera hablar, claro.
Hasta ahora, solo una publicación en Instagram ha arrojado algo de luz sobre lo que piensa Verstappen acerca de varios de los incidentes vividos en Barcelona: la parada en boxes para montar duros, la orden de devolverle la posición a George Russell pese a que aparentemente no era necesario... y, por supuesto, el choque con el piloto de Mercedes.
Verstappen recibió una penalización de 10 segundos y tres puntos de sanción en su superlicencia, lo que significa que ahora mismo está a solo un punto de una suspensión de carrera, algo que no se puede permitir si quiere luchar seriamente por el título.
Desde entonces han surgido especulaciones y debates: ¿debería el vigente campeón del mundo cambiar su estilo agresivo para evitar quedarse fuera de un Gran Premio?
Foto de: Red Bull Content Pool
Lo más probable es que, siendo el competidor nato que es, Verstappen siga pilotando como siempre lo ha hecho y de la forma que él considera justa. Pero esa actitud de “me da igual lo que digan” no siempre se traslada a su relación con los medios.
En Arabia Saudí, a principios de este año, Verstappen se negó a hablar sobre el incidente de la primera vuelta que le costó la victoria en Yeda, alegando que podría meterse en líos con la FIA y que "la gente no puede soportar la verdad".
"El problema es que no puedo compartir mi opinión porque también podría ser sancionado. Así que es mejor no decir nada", dijo entonces.
También puedes leer:
¿Hadjar? ¿Lindblad? ¿Pérez? Quién sustituiría a Verstappen si es suspendidoN/A
"Creo que es mejor no hablar del tema. Cualquier cosa que diga o intente decir puede meterme en problemas".
Verstappen siempre ha sido directo en las entrevistas si creía que podía lanzar un golpe psicológico a un rival, pero desde Singapur el año pasado —cuando la FIA lo obligó a realizar servicios públicos por decir palabrotas en una rueda de prensa—, ha optado por mantenerse al margen en ocasiones.
Así que, este jueves en Montreal, aunque no habrá coches rodando a fondo en el Circuito Gilles Villeneuve, la posible respuesta de Verstappen a las polémicas de Barcelona podría ser, aun así, uno de los grandes momentos del fin de semana.