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Cómo la F1 debe cambiar su forma de trabajar la mente de los pilotos en 2026

Motorsport

El 2025 pasa a los archivos, pero el nuevo año ya está a la vuelta de la esquina. Hemos vivido una temporada muy disputada y nos preparamos para un 2026 que entra en una nueva era de la F1 con una revolución técnica en los monoplazas y una reescritura de los reglamentos. En definitiva, nada será como antes. Le preguntamos a Riccardo Ceccarelli, responsable de Formula Medicine, cuáles serán los cambios que pretende adoptar en el Gran Circo como reconocido mental coach o si, por el contrario, seguirá apostando por la estabilidad de los programas ya iniciados.

"Cuando se habla de Fórmula 1 hay que tener cuidado, porque la estabilidad puede ser un arma de doble filo. Es importante en la gestión de un equipo, pero no puede existir a nivel técnico. Siempre hay que buscar evoluciones técnicas y, de una forma u otra, hemos trasladado este enfoque a Formula Medicine".

"Trabajo en la F1 desde hace 36 años y con mi equipo hemos aprendido lo importante que es tener estabilidad dentro del grupo, buscando siempre una evolución técnica. Miramos al futuro, a evolucionar. Hay un aspecto importante que emerge de las muchas experiencias que estamos viviendo: también aprendemos de los sectores más diversos en los que estamos implicados. Hemos observado que el entrenamiento mental funciona mejor cuando no se trabaja de forma aislada".

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¿Qué quieres decir?
"Estar solo es, en cierto modo, el límite del entrenamiento mental. Muy a menudo, mental coaches y psicólogos, precisamente porque trabajan con el cerebro, esta parte extraña del cuerpo que no vemos, descubren lo culturalmente difícil que resulta actuar sobre un aspecto que parece abstracto. La tendencia, por tanto, es trabajar de forma distante, sin formar parte de un equipo. A veces entra en juego el pudor a ser analizado y el deseo del deportista de mantener cierta privacidad".

"Hemos visto que este es un gran límite, porque el entrenamiento mental funciona cuando se pasa a formar parte de lo que yo llamo un ecosistema. Me explico mejor: todos sabemos qué es la preparación física, porque todos hemos ido al gimnasio y sabemos qué es un cuádriceps o la resistencia aeróbica. Por tanto, no debería sorprender que el preparador físico hable mucho con el entrenador para mejorar el rendimiento del deportista. Ocurre en el fútbol o en el tenis, pero en el deporte en general: se crea un ecosistema".

No parece nada extraño…
"También en la Fórmula 1 el preparador físico del piloto habla con el mánager o con el ingeniero de pista. Todos están informados sobre el estado de forma del piloto o sobre si debe entrenar más los músculos del cuello o de los brazos en función de las características de los circuitos".

"Conozco muy bien estas dinámicas porque, como médico deportivo en la F1 desde 1989, me considero una especie de precursor, ya que cuando empecé la preparación física era algo que se dejaba a su suerte. Pocos pilotos se preparaban de forma rigurosa. Para algunos, entrenarse significaba jugar un partidillo de fútbol sala con los amigos o disputar un partido de tenis. En definitiva, entrenar era simplemente moverse".

"No existía una cultura del entrenamiento específico, que se ha ido formando con el tiempo y que hoy es muy avanzada, hasta el punto de que cada piloto es un auténtico atleta. En lo que respecta a la parte mental, en cambio, todavía estamos en… 1989. Son pocos los pilotos que se entrenan mentalmente. Y el reto para 2026 es crear un… ecosistema".

¿Qué significa eso aplicado a la Fórmula 1?
"Es sencillo: no basta con trabajar solo con el piloto, sino que hay que involucrar en el proyecto al mánager, al preparador físico y al ingeniero de pista. Deberían venir a ver cómo trabajamos el aspecto mental, para explicarles cuál es el objetivo que buscamos con el piloto".

"El ecosistema es importante porque permitiría compartir un lenguaje común, sencillo, gracias al cual podríamos recoger feedback a partir de un trabajo en equipo eficaz, compartido por el grupo en beneficio del piloto".

¿De dónde nace esta evolución en la forma de entender la actividad mental?
"Nace de la constatación del trabajo realizado con Sinner. No está solo Jannik, sino un equipo que ha tomado conciencia del entrenamiento mental, y nosotros podemos recoger excelentes feedbacks: llegan de Simone Vagnozzi, su entrenador de tenis, pero también del australiano Darren Cahill, del preparador físico Umberto Ferrara o del mánager Alex Victor. Todos hablamos el mismo lenguaje y, por tanto, existe una gran sinergia que produce resultados".

Así que fue el fuera de serie del tenis quien abrió una puerta al futuro…
"Exacto. Aunque pueda parecer una obviedad: donde hay un grupo de trabajo que se respeta, donde los roles están bien definidos y donde todos hablan el mismo lenguaje, se pueden desarrollar las tres componentes que construyen el rendimiento: técnica, física y mental. Estamos intentando trasladar esta experiencia a la Fórmula 1, donde es un poco más difícil alcanzar los mismos resultados porque siempre está de por medio el coche, que puede alterar la percepción del ecosistema sobre el rendimiento del piloto".

"En el automovilismo el reto es mayor precisamente por la componente técnica del coche. Por eso es importante incorporar también a un técnico, el ingeniero de pista, porque es la figura que quizá puede aportar buenos feedbacks, sabiendo discriminar entre la parte técnica y la del piloto. También el mánager y el preparador físico deben saber que existe una componente mental que hay que seguir y analizar. Así es como se puede crear una cultura".

No será fácil ampliar el trabajo mental a todo el entorno del piloto…
"Llevará tiempo crear una cultura. Lo estamos intentando también con un gran equipo de fútbol de la Serie A. No es fácil crear el ecosistema, porque el aspecto mental a menudo se queda fuera de este círculo".

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En la F1 se trabaja con un piloto, no con un equipo con titulares y reservas…
"Es cierto, pero sucede que hay equipos que nos envían a sus pilotos siendo conscientes de que existen cualidades mentales que se pueden extraer del driver. En dos o tres días deberíamos resolver los problemas, pero no somos ortopedas que hacen una intervención y colocan un hueso".

Pero se ha llegado a la conciencia, por parte del equipo, de que su piloto podría rendir mejor si encontrara la clave mental adecuada…
"Exacto. Quizá el equipo ha visto las señales correctas, que luego nosotros confirmamos con nuestros tests, pero es el propio piloto quien no es consciente de ello. Debemos eliminar el tabú de la debilidad mental para trabajar en la posibilidad de construir una performance. Es justo que el equipo participe, pero no se trata de un proceso de dos días con el piloto “en préstamo”, sino de un trabajo en el que todos están implicados, creando una complicidad en la que la preparación técnica, física y mental se integran en la búsqueda de un rendimiento mejor y más constante".

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