La Fórmula 1 lleva mucho tiempo alimentada por egos de alto octanaje y rivalidades explosivas. Los arrebatos de furia se han convertido, prácticamente, en un requisito previo para la grandeza en la categoría, por lo que el ascenso de Oscar Piastri -predominantemente tranquilo y frío bajo presión- se siente como una gran novedad. Mientras otros pilotos airean sus frustraciones por la radio del equipo o se dejan llevar por la adrenalina, este prodigio de McLaren de 23 años ha demostrado que es comedido, imperturbable y sereno en todo momento.
Desde que se unió a la parrilla en 2023, Piastri ha sido difícil de clasificar. Sustituyó a su compatriota Daniel Ricciardo en el equipo papaya, pero mostró poco interés en imitar a su predecesor como un showman robaescenas. No es llamativo, pero es conocido por su humor seco y su ingenio rápido, y su serenidad le ha ayudado a ganarse un público fiel en los últimos años.
Ahora que está luchando en la parte alta de la parrilla -y que tiene posibilidades reales de convertirse en campeón del mundo de Fórmula 1-, todos los movimientos del australiano están bajo escrutinio, desde los mensajes de radio de su equipo hasta los comentarios que hace tras las carreras. Para los aficionados que se han acostumbrado a esperar niveles explosivos de frustración o ira de sus pilotos favoritos, la capacidad de Piastri para regular sus emociones es un soplo de aire fresco.
"Trato de mantener la calma, conservando mi personalidad de siempre, e intento conducir rápido... Intento controlarme si empiezo a fijarme demasiado en los detalles", declaró a Forbes Australia a principios de este año. Cuando se le preguntó cómo gestionaba la presión, su respuesta fue la típica: "Tomándome un descanso me aseguro de que sigo disfrutando de lo que hago".
Se ha hablado mucho de la capacidad de Piastri para asimilar los contratiempos y dedicarse tranquilamente a mejorar. Ni siquiera un resultado decepcionante en su carrera de casa, en Melbourne, provocó una respuesta furibunda. En aquel momento, el director del equipo, Andrea Stella, declaró a Motorsport.com que Piastri era "uno de los pilotos mentalmente más fuertes" con los que había trabajado.
Oscar Piastri, McLaren, Andrea Stella, McLaren
Fotografía de: Peter Fox / Getty Images
Algunos aficionados tienen su propia teoría, basada en la educación de Piastri. Se crió en Melbourne junto a sus tres hermanas pequeñas: Hattie, Edie y Mae. Las investigaciones demuestran que los hombres con hermanas suelen convertirse en adultos más inteligentes emocionalmente, empáticos y con mayor capacidad de recuperación mental. Un estudio de la Universidad Brigham Young de Utah descubrió que estos hombres eran mejores en comunicación y gestión de conflictos, y mostraban mayores niveles de comportamiento prosocial. Otro informe publicado en The Journal of Family Psychology descubrió que las hermanas pueden reducir los sentimientos de culpa, miedo y soledad en los chicos, a la vez que potencian la amabilidad y la generosidad.
En otras palabras: crecer en un hogar lleno de mujeres puede proporcionar a los hombres un conjunto de herramientas que no se les suele animar a desarrollar. Es fácil imaginar a un joven Piastri que aprendió a escuchar antes de hablar, y descubrió que la sensibilidad no es una desventaja. Él es la prueba de que los atletas masculinos pueden ser suaves sin ser débiles, y obtener resultados implacables.
"Que sea tranquilo no significa que no sea implacable", declaró a Sky Sports F1. "No tiene por qué ir en detrimento de la calma y de ser una buena persona". Es un sentimiento del que se ha hecho eco su compañero de equipo, Lando Norris, que no ha ocultado que quiere convertirse en campeón del mundo sin dejar de ser un "buen tipo". (Y ya que hablamos de similitudes, Norris también es hermano mayor de dos hermanas pequeñas).
En un deporte en el que la madurez suele forjarse en el fuego, Piastri parece haberse adelantado a los acontecimientos. No es sólo un campeón del mundo a la espera; está desafiando silenciosamente el estereotipo de lo que tiene que ser la grandeza en la F1. La calma no significa frialdad y la inteligencia emocional no embota una ventaja competitiva. Es el tipo de amenaza que no ves venir hasta que te adelanta en la pista.
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