Ferrari está en el mercado: busca ingenieros, y de aquellos que puedan dar consistencia al equipo, aunque la tendencia que se perfila es que aquellos que han sido contactados no quieren ir a Maranello. Una mala señal, que hace terriblemente difícil reforzar una estructura que muestra demasiadas grietas.
La preocupación no es tanto por la revisión del SF-25 (las actualizaciones ya están decididas y se verán antes del parón veraniego: se espera un nuevo tren delantero y la suspensión trasera), sino por el nacimiento del próximo 678, el coche que debería llevar a los italianos a la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1.
Cada tornillo será completamente nuevo: chasis, unidad de potencia, neumáticos y aerodinámica tendrán poco de reproducible respecto a los monoplazas actuales, porque la F1 cambiará por completo persiguiendo un reto tecnológico que elevará considerablemente el listón, al optar por una cadena cinemática 50% eléctrica y 50% endotérmica. Una opción pionera, que pondrá en dificultades a algunos de los constructores: los rumores del paddock vuelven a dar a Mercedes como la escudería que estará por delante del resto y, de ser así, Ferrari ya estaría persiguiendo a los de Brackley, como pasó en 2014 en el nacimiento de la era híbrida.
John Elkann y Benedetto Vigna habían creído en el proyecto de Fred Vasseur: volver a ganar el Mundial en el último año de los actuales coches de efecto suelo, antes de iniciar el nuevo ciclo reglamentario. La temporada 2025 está siendo un desastre: el SF-25 ha nacido mal, pero sobre todo no puede seguir el ritmo de las actualizaciones de la competencia. Este coche rojo, completamente rediseñado a partir del SF-24, debía ofrecer a los aerodinamistas opciones de desarrollo que no se han materializado. Los objetivos buscados, por tanto, han fracasado estrepitosamente. McLaren tiene una clara ventaja: hablamos de casi cuatro décimas por vuelta, una enormidad que no se recuperará de aquí a final de año.
Loic Serra, director técnico de Ferrari
Foto de: Ferrari
La pregunta que hay que hacerse, entonces, es otra: ¿es este equipo suficiente para afrontar los retos de 2026? Loic Serra es un excelente ingeniero: ha llegado de Mercedes (donde se le echaba de menos) para asumir el cargo de director técnico. Un cargo que nunca había ocupado y que Vasseur le confió. Una cosa es seguir un proyecto y otra dirigir un departamento técnico. El francés no tiene el carisma necesario para arrastrar al equipo. Después de Imola, la cúpula de Ferrari pidió una aceleración en la llegada de las novedades. El golpe de timón no se produjo, esperando mientras tanto que el cambio de normativa referente a la flexibilidad de las alas jugara a favor de los de Maranello: con perfiles más rígidos había quien esperaba acercarse a McLaren. Una ilusión que se enterró en Barcelona.
¿El problema es sólo de carácter técnico o hay que buscar causas más profundas? ¿Es sorprendente que el contrato de Vasseur expire a finales de 2025, cerrando el ciclo de tres años, y que para un papel tan estratégico para el futuro aún no se haya hablado de renovación, dando estabilidad a la escudería? Puede que las negociaciones se estén llevando en absoluto silencio, pero la sensación de varios observadores es que para el dirigente galo se ha iniciado un momento de "gran frialdad" por parte de la compañía, una situación similar a la que se produjo con la salida de Mattia Binotto. El director del equipo persigue obstinadamente un potencial del coche que no se ha visto hasta ahora, mientras que Lewis Hamilton, por ejemplo, aconseja dejar atrás 2025 para dedicar toda la energía a la próxima campaña.
¿Hay un equipo dividido? Desde fuera es difícil saberlo, pero si el pensamiento de Elkann es cambiar de liderazgo, la sensación es que ya es muy tarde. Los rumores de un interés por Christian Horner (el antiguo proyecto favorito del presidente) han sido desmentidos por el propio directivo británico, que tiene que defender su bastión de Milton Keynes. Entonces, ¿quién podría tomar las riendas del Departamento de Carreras en plena revolución técnica?
Antonello Coletta y Frederic Vasseur
Foto de: Emanuele Clivati | AG Photo
El nombre recurrente es el de Antonello Coletta. El manager romano está en Le Mans para dirigir la expedición roja en las 24 Horas: el papel de director de equipo en la F1 ya se le ofreció antes que a Vasseur, pero lo rechazó porque tenía un objetivo claro que alcanzar en el Mundial de Resistencia. Ha ganado dos ediciones de la cita de La Sarthe y ahora lidera el campeonato. Es posible que, una vez ganado el título mundial, se le pida de nuevo dar el salto.
Coletta conoce la dinámica de la empresa, conoce a la gente: sabría dónde poner la mano para dar a la Scuderia una nueva impronta desde dentro. Sabemos que al jefe de los programas de resistencia le gustaría quedarse donde está, pero vale la pena recordar que al principio de la era Marchionne ya había sido llamado como consultor de la parte de F1 y rediseñó hábilmente la Gestione Sportiva, desenterrando recursos internos sin explotar antes del desembarco de Maurizio Arrivabene.
Lewis Hamilton, Ferrari
Foto de: Peter Fox / Getty Images
Y no es para menos, porque más allá de los contratos en vigor, hasta los dos pilotos andan revueltos: a Toto Wolff le gusta Charles Leclerc, y el retraso con el que Mercedes está negociando la renovación de George Russell, perdida la esperanza de llevarse a Max Verstappen, lleva inevitablemente a que el monegasco aspire a subirse por fin a un F1 competitivo. Si Charles quisiera moverse, tendría que hacer valer las cláusulas de salida que ahora figuran en todos los contratos, mientras que la decepción de Lewis Hamilton podría llevar al siete veces campeón del mundo a retirarse antes de lo previsto. Ferrari podría quedarse sin pilotos, a pesar de contar con una de las mejores parejas del momento.
Será interesante ver si una revolución está a punto de empezar en Maranello desde abajo, con la identificación de ingenieros capaces de dar un vuelco al staff técnico bajo el mando de Vasseur o si, por el contrario, el cambio podría empezar desde arriba, confiando las decisiones a quienes deberán tomar el timón de la gestión deportiva. Nos encontramos en un punto de inflexión importante, y queda poco tiempo para actuar en cualquiera de los dos casos...
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