Cuando Lewis Hamilton anunció en 2024 que cerraba una era en Mercedes para vestirse de rojo en 2025, el paddock de la Fórmula 1 lo interpretó como un renacer. Un nuevo desafío, una última gran aventura para el siete veces campeón del mundo. Ferrari parecía el escenario perfecto para escribir el último gran capítulo de una carrera legendaria. Pero la realidad ha sido muy distinta.
La primera temporada de Hamilton en Maranello ha estado lejos de ese guion épico. Eliminaciones prematuras en Q1, ninguna visita al podio por primera vez en su trayectoria en la F1, claramente superado por Charles Leclerc —autor de siete podios— y casi 100 puntos de diferencia en el Mundial. Un curso gris, áspero, en el que ni siquiera el contexto de un Ferrari irregular ha servido de excusa suficiente para esconder el bajón.
Más allá de los números, lo que más ha llamado la atención ha sido el lenguaje corporal. Un Hamilton cabizbajo, esquivo ante los micrófonos, de respuestas cortas y autocríticas severas. En algún momento incluso deslizó la idea de que el problema podía ser él mismo, o que quizá Ferrari estaría mejor sin su presencia. Señales claras de desgaste mental, algo que en la Fórmula 1 suele ser el principio del fin.
En ese contexto, la figura de Fernando Alonso aparece inevitablemente como espejo opuesto. Con 44 años, el asturiano sigue transmitiendo fe ciega en el proyecto de Aston Martin, incluso cuando el coche no acompaña. Hamilton, en cambio, ha dado la sensación de que sin un monoplaza competitivo le cuesta encontrar motivos para seguir empujando.
Sobre este delicado momento ha opinado Romain Grosjean, ex piloto de Fórmula 1, que no descarta que el adiós de Hamilton pueda estar más cerca de lo que muchos imaginan. Eso sí, cree que no se irá todavía.
"Nunca se sabe", recuerda Grosjean, evocando un precedente inesperado. "Nico Rosberg, cinco días después de convertirse en campeón del mundo, se marchó de la Fórmula 1. Fue un shock". Sin embargo, no cree que Hamilton vaya a repetir ese movimiento inmediato: "¿Lewis se va a marchar así? No lo creo. Tiene orgullo y esa competitividad que le empuja a hacerlo bien, y no puede terminar con una temporada como la que acaba de tener".
Para Grosjean, el británico seguirá en la parrilla al menos un año más, como ya está confirmado, aunque deja una coletilla que no pasa desapercibida: "Pero 2026 podría ser uno de sus últimos años".
El francés apunta a un factor inevitable: el paso del tiempo. "No es joven ya. Tampoco viejo, pero para un piloto está en la parte alta de edad. Lleva compitiendo en Fórmula 1 desde 2007, el año que viene serán 19 temporadas". Y añade una reflexión que va más allá de los resultados: "Es un deporte que te quita mucho, y llega un momento en el que te cansas y solo quieres volver a casa".
El cambio reglamentario de 2026 aparece así como un punto de inflexión. Si Ferrari acierta y le ofrece un coche ganador, Hamilton podría encontrar el escenario perfecto para despedirse por todo lo alto. Si no, el desgaste acumulado y una nueva temporada de sufrimiento podrían empujarle definitivamente hacia la puerta de salida.
El futuro de Lewis Hamilton sigue abierto, pero el debate ya no es si se retirará algún día, sino cuándo. Y según Grosjean, ese momento quizá no esté tan lejos como parecía cuando todo empezó teñido de rojo.