Sébastien Loeb cree que los neumáticos se han convertido en el punto débil y decisivo del Rally Dakar después de que su actuación en 2026 se viera truncada por una serie de pinchazos. La leyenda del Mundial de Rallies llegó a Arabia Saudí con la renovada esperanza de conseguir la esquiva victoria en el Dakar, que se le había resistido en sus nueve participaciones anteriores.
Pero el reto del francés se desmoronó en la tercera etapa, cuando se quedó sin neumáticos de repuesto a pesar de conducir al "20 % del potencial del coche", lo que le dejó "casi parado". Los pinchazos siguieron entorpeciendo su actuación, pero se recuperó gradualmente en la segunda semana, aprovechando los errores de navegación de los pilotos de Ford y los problemas técnicos que afectaron al líder de Toyota, Henk Lategan.
Finalmente, terminó el rally en cuarta posición, a 37 segundos del último cajón del podio, ocupado por Mattias Ekstrom, de Ford. Aunque la fiabilidad ha desempeñado históricamente un papel importante en el Dakar, Loeb cree que la situación ha cambiado.
"Bueno, el problema es que los coches actuales son extremadamente potentes, extremadamente robustos y muy similares en cuanto a rendimiento, por lo que para marcar la diferencia hay que apretar a fondo", declaró a los medios de comunicación, entre ellos Motorsport.com.
"En general, los coches son fiables y sólidos. Lo único que se estropea son los neumáticos, en realidad. Por lo demás, no hay mucho que se rompa en los coches. Se puede conducir muy rápido, pero hay que evitar los pinchazos, y eso es lo que no he conseguido este año".
La frustración de Loeb se debía al hecho de que los 13 pinchazos que sufrió fueron impredecibles, especialmente al atravesar terrenos rocosos durante la primera semana. BFGoodrich cambió la estructura interna de sus compuestos todoterreno este año, con el objetivo de reducir los daños en la superficie de la banda de rodadura. En realidad, tuvo éxito en ese sentido, pero el cambio en la estructura tuvo el efecto involuntario de hacer que los flancos fueran más susceptibles de sufrir daños.
"Sería bueno mejorarlos", incidió Loeb sobre los neumáticos. "Este año, tuvimos un terreno muy difícil en cuanto a rocas y demás. Tenemos coches bastante pesados, extremadamente robustos y muy potentes, por lo que, en algún momento, nuestro límite en cuanto a roturas son los neumáticos".
"Es muy difícil encontrar ese límite, saber cuánta presión hay que aplicar para no sufrir un pinchazo. A veces pilotas a toda velocidad por las rocas y no sufres ningún pinchazo; otras veces conduces despacio y sí pinchas. Es muy difícil encontrar el ritmo adecuado, y ni siquiera creo que exista realmente".
El compañero de equipo de Loeb, Nasser Al-Attiyah, sufrió relativamente pocos pinchazos y condujo con constancia para conseguir su sexta victoria en el Dakar.
"Quizás deberíamos preguntarle a Nasser cómo lo hace, porque tiene menos pinchazos. Lo vemos, sabemos muy bien lo que tenemos que hacer con los neumáticos para los próximos años", dijo Loeb.
Aparte de un problema con la dirección asistida durante la segunda semana, que tuvo que reparar él mismo debido a las reglas de la etapa Maratón, el legendario corredor galo evitó cualquier problema mecánico grave, lo que reforzó su opinión de que los neumáticos son ahora el factor limitante.
"Dado lo que exigimos a nuestros coches, es inevitable que algo se rompa. Es parte del juego, sigue siendo un deporte de motor", afirmó. "Teniendo en cuenta lo que les hacemos pasar, son extremadamente sólidos. Aparte de eso [el problema con la dirección asistida], es cierto que no hemos tenido ningún problema, ni con los ventiladores, ni con los trapecios, ni con las piezas, ni con las barras de acoplamiento, ni con nada de lo que solía romperse. Así que el equipo ha hecho un gran trabajo".