La FIA no accederá a las demandas de los equipos de Fórmula 1 respecto a aumentar el peso mínimo de los coches para 2026, insistiendo en que el campeonato necesita una "dieta".
La F1 introducirá un nuevo conjunto de regulaciones técnicas para la próxima campaña y una de las principales áreas de cambio es el chasis del monoplaza, cuyo peso mínimo se reducirá de 800 kilos a 768 kg.
Se trata de un cambio drástico y, por lo tanto, se espera que sea un campo de batalla en las primeras fases de desarrollo, sobre todo porque existe la preocupación de que muchos equipos no cumplan el requisito a principios de 2026, según el jefe de Williams, James Vowles.
Pero la FIA se mantiene firme en su decisión de ceñirse a sus principios para combatir los años de sobrepeso de los coches de F1, ya que los equipos buscarían aumentar el rendimiento y la seguridad. Desde 2010, por ejemplo, el peso mínimo ya ha aumentado en 180 kilos.
Así, en declaraciones a Motorsport.com en el 'Autosport Business Exchange: London', el director de monoplazas de la FIA, Nikolas Tombazis, afirmó: "Nos gustaría poner a la Fórmula 1 a dieta. Está pasando de la obesidad al sobrepeso y tenemos que esforzarnos un poco más de cara al futuro. Estábamos bastante convencidos de que no íbamos a modificar el peso a petición de los equipos; creemos que, al igual que una dieta, se necesita un poco de disciplina y un poco de presión para lograrlo".
"Lo que ha ocurrido en ciclos previos a la regulación es que los equipos diseñan sistemas para los coches que, por supuesto, mejoran el rendimiento, pero que no son esenciales para el funcionamiento del monoplaza, sino que son sistemas que simplemente lo mejoran gradualmente, y hay muchos sistemas".
"Si nos fijamos en los coches de Fórmula 1, hay una gran cantidad de dispositivos o diseños de este tipo que hacen que los coches actuales sean 50 veces más complicados que hace 20 años. Así que muchos de estos sistemas aparecen en el coche y entonces los equipos dicen: 'Bueno, nuestro coche pesa cinco kilos de más, ¿deberíamos aumentar el peso?'", prosiguió.
"En el pasado, hemos sido un poco más flexibles al respecto y hemos intentado cumplir. Este año hemos dicho: 'No, este es el límite, eso es lo que tenéis que hacer', y, según nuestra información, hay equipos que están ligeramente por debajo del peso, por lo que es totalmente factible. Los equipos deben tener mucho cuidado al diseñar un sistema, deben decir: 'Ese sistema nos va a hacer ganar X tiempo por vuelta', va a pesar un kilo y medio más, ¿merece la pena? Deben tomar esta decisión de forma un poco más consciente".
De hecho, la FIA está tan comprometida con dejar atrás el volumen actual de los coches de F1 que el organismo rector no tiene previsto detenerse en los 768 kilos, independientemente del reto que esto suponga.
"El peso contribuye al concepto de coche ágil, nos encantaría que bajara aún más en el futuro y estoy seguro de que lo conseguiremos", añadió Tombazis. "Ha ido aumentando en los últimos 20 años, principalmente debido a una combinación de factores: uno es la seguridad, los coches son mucho más seguros, por supuesto, y nunca comprometeríamos ni daríamos marcha atrás en eso, pero muchos kilos del coche son seguridad".
"Luego, por supuesto, todas las unidades de potencia sostenibles, las baterías y los turbos, también contribuyen, al igual que las dimensiones del coche, por lo que, en términos generales, son estos tres factores", finalizó.