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Por qué Alex Palou es el piloto más en forma del mundo en estos momentos

Motorsport

Hay una frase que resume a la perfección el inicio de la temporada 2025 de la IndyCar: no pueden parar a Alex Palou. Es imposible para todos y cada uno de sus rivales. El español ya ofreció un nivel fantástico el año pasado, en el que consiguió su tercer título en la principal categoría de monoplazas de Estados Unidos, pero lo está superando en el presente curso. Sus números asustan: ha ganado tres de las cuatro carreras disputadas, en St. Petersburg, Thermal Club y este pasado domingo en Barber, y quedó segundo en la restante, en Long Beach.

Recuerda:images-amp-68yqeMD0-s2-alex-palou-chip-ganassi-racing-2IndyCar Barber: Palou mantiene todo bajo control y alcanza su tercera victoria de 2025N/A

Pero no es solo el 75 por ciento de efectividad lo que destacaba del arranque de campaña del español, sino también la manera de conseguirlo. En St. Petersburg, una pista urbana donde el adelantamiento no es lo más fácil, Palou partía en la octava posición, pero combinó un gran ritmo y una magnífica estrategia de Chip Ganassi Racing en carrera para alcanzar el primer lugar gracias a un 'undercut'. En Thermal Club, salía tercero, pero partía como favorito al haber arrasado en la prueba no puntuable de 2024. Dicho y hecho: con un último stint prodigioso, el de Sant Antoni de Vilamajor fue capaz de doblegar a Pato O'Ward para mantener el pleno.

En Long Beach, fue Kyle Kirkwood quien tenía las de ganar desde la pole, pero el catalán aseguró una segunda plaza y ofreciendo más oposición de la que posiblemente cabía esperar frente al de Andretti Global. Y ya en Barber, Palou simplemente no dio ninguna oportunidad a nadie: desde la pole, controló las amenazas de Scott McLaughlin, Colton Herta y Christian Lundgaard, a quien acabó venciendo por 16 segundos de margen pese a llegar a la última parada con un colchón de 4.9 segundos. En poco más de 20 vueltas, le distanció por 11.

Estos registros, que son una salvajada y le han hecho alcanzar las 8 poles, las 14 victorias y los 35 podios en apenas 85 carreras en la IndyCar, muestran un dominio bestial, que han consagrado a Palou como el mejor piloto en estos momentos en todo el panorama automovilístico. Y es que Alex está logrando un dominio absolutamente inusual para una categoría como la americana, que es de las más igualadas en el mundo de las cuatro ruedas. 

Sin embargo, frente a una parrilla repleta de talento y con monoplazas capaces de plantarse cara los unos con los otros, el arranque del #10 es más propio de la Fórmula 1, donde las grandes desventajas están a la orden del día. Tras cuatro citas, esto se ve claramente en la clasificación general: Palou lidera la tabla con un total de 196 puntos (de 216 posibles). Así, aventaja en 60 a Lundgaard, segundo. Esto es más de una carrera de ventaja (el máximo que se puede conseguir por ronda es de 54 tantos).

Mientras tanto, otros favoritos al título, resignados, están aún más lejos del español: Patricio O'Ward es cuarto con 108, a 88; Scott McLaughlin es quinto con 105, a 91; y su compañero de escudería, el hexacampeón Scott Dixon, es séptimo con 104, a 92. Peor aún están Colton Herta (octavo con 99, a 97), Will Power (noveno con 93, a 103) o Josef Newgarden (undécimo con 78, a 118, a más de dos carreras).

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Alex Palou, Chip Ganassi Racing

Foto de: Penske Entertainment

Este dominio que está ofreciendo Palou es muy difícil de ver, a dos niveles. Globalmente, pero en primer lugar, dentro de la propia IndyCar. Si nos vamos a los registros históricos, vemos que el barcelonés ha firmado el mejor inicio desde la reunificación del campeonato (es decir, 2008). Ha mejorado lo que hicieron Power en 2012 (ganó 3 de las primeras cuatro carreras y fue séptimo en la restante), Ryan Hunter-Reay en 2014 (ganó dos de las cinco primeras pruebas, incluida la Indy 500, fue segundo en otras dos y vigésimo en la restante), Simon Pagenaud en 2016 (en las cuatro primeras citas, ganó dos y quedó segundo en las otras) o Dixon en 2020 (empezó con tres victorias y una P12).

De hecho, en el Gran Premio de Indianápolis de esta semana, Palou tendrá la oportunidad de convertirse en el primer piloto bajo la denominación IndyCar/IRL en ganar cuatro de las primeras cinco carreras del curso desde el fallecido Dan Wheldon, que lo hizo antes de la reunificación, en 2005 (cuatro triunfos y una P6). Por aquellos años, en 2006, Sébastien Bourdais también logró un hito similar en la Champ Car: venció en las cuatro primeras citas y fue tercero en la quinta. 

Hay que recordar, además, que lo de Palou derribando barreras en Estados Unidos no viene de este año. En 2023, año de su segundo campeonato, ya se convirtió en el primer campeón coronado antes de la última carrera desde Wheldon, en 2005. Y en 2024, se encumbró como el primer campeón consecutivo desde Dario Franchitti, en 2011. Y eso siendo el más joven en llegar a los tres títulos junto a Sam Hornish Jr. En una categoría tan profana para el automovilismo español, el mérito es aún más increíble. Y, como ya se ha mencionado antes, en una parrilla con tanto talento y con tanta igualdad mecánica, lo cual aumenta los puntos a favor de defender que Palou es el mejor piloto del momento.

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Alex Palou, Chip Ganassi Racing

Basta con ver cómo se refieren a Alex tanto sus rivales como en el paddock de la IndyCar para entender que lo que está haciendo escapa a las entendederas de un campeonato como este. Entre bromas de que no hay que dejarle correr en alguna carrera para que no acumule ventaja, y preguntas de cuál es el secreto para alcanzar este nivel, se deja entrever una admiración a un dominio inesperado. Como se ha mencionado, porque Palou está convirtiendo la IndyCar en la Fórmula 1.

Aunque, irónicamente, actualmente ni en el Gran Circo se ve un dominio como este. Max Verstappen, el tetracampeón llamado a ejercerlo, este año no cuenta con la maquinaria necesaria para hacerlo y repetir temporadas como 2022 (15 victorias) o 2023 (19 de 22 posibles). En 2024, el neerlandés fue capaz de ser campeón del mundo sin el mejor coche, algo que seguramente le hiciera merecedor del reconocimiento como el piloto más en forma del panorama.

Pero, en este 2025, parece muy complicado que vaya a repetirlo. Porque ya no está en posición de volver a conseguir un colchón de puntos necesario en la primera mitad de la temporada, y porque McLaren parece mucho más fuerte en el lado técnico. Al menos, en el lado del incipiente en la batalla por el título, Oscar Piastri, que sí está sacando partido y está respondiendo a las expectativas con cuatro victorias y cinco podios en seis carreras. En contraposición, quien está quedando señalado es el llamado a pelear con la estrella de Red Bull, Lando Norris, fallón y acusando falta de dureza, que de momento no está pese a que sí se le espera, y claramente superado por el australiano. Una bajada de suflé en toda regla, pero aun así el inglés, con sus errores, está por delante de Verstappen en la general, a quien ya separan 32 puntos del primer puesto tras el GP de Miami.

Con una coyuntura así en la Fórmula 1, donde el mejor, Verstappen, no puede mostrarse como tal pese a sus continuas muestras de brillantez (como su defensa de posición este pasado domingo ante Piastri), es el momento de darle su sitio a Palou como la gran referencia del automovilismo. En ningún campeonato hay un dominio así en estos momentos, ni en la Fórmula E, ni en el Mundial de Resistencia, ni en el Mundial de Rallies (pese a la reciente exhibición de Kalle Rovanperä en Canarias). Nadie está al nivel del español en estos momentos, y solo le queda una tarea pendiente en la IndyCar: ganar en un óvalo, y especialmente en la joya de la corona, las 500 millas de Indianápolis. Un muro que también puede caer en el recién estrenado Mes de Mayo, el próximo domingo, día 25, y que definitivamente encumbraría un nivel casi inalcanzable.

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