El reloj avanza y la expectación crece. 2026 ya asoma en el horizonte y, con él, uno de los debuts más esperados de los últimos años en la Fórmula 1: el de Cadillac. Un proyecto del que se ha hablado —y mucho— antes incluso de ver un solo coche en pista, y que nace con una idea muy clara en la cabeza de sus responsables: minimizar riesgos en un entorno que no perdona errores.
La alineación titular ya dejó claras sus intenciones hace meses. Valtteri Bottas y Sergio Pérez, dos pilotos curtidos en mil batallas, con experiencia en equipos grandes, pequeños y en prácticamente todos los escenarios posibles del paddock. Justo lo que necesita una estructura que sabe que, por muy nuevo que sea el reglamento, empezar desde cero en la Fórmula 1 rara vez es sinónimo de éxito inmediato.
Y ahora, para completar el puzzle, Cadillac ha puesto la guinda con un movimiento que dice mucho más de lo que parece: Guanyu Zhou como piloto reserva.
Graeme Lowdon, team principal del equipo estadounidense, no se esconde al explicar el razonamiento detrás de la elección. De hecho, la palabra que más se repite en su discurso es una sola: experiencia.
"Como equipo nuevo, hemos puesto mucho énfasis en la experiencia de los pilotos, y Zhou es muy, muy experimentado", explica Lowdon a F1.com. No es una frase hecha. Zhou acumula tres temporadas completas en la Fórmula 1 entre 2022 y 2024, algo poco habitual entre los pilotos que actualmente están en el mercado como probadores o reservas.
En un campeonato "increíblemente competitivo y complejo", como lo define el propio Lowdon, esa experiencia reciente pesa más que cualquier brillante palmarés en categorías inferiores. "Es muy fácil subestimar lo que hace falta para poner un nuevo equipo en la parrilla", insiste. Y ahí es donde Zhou marca la diferencia frente a otros candidatos.
Pero hay un segundo factor clave que terminó de inclinar la balanza: Ferrari. Zhou ha pasado la temporada 2025 como piloto de pruebas en Maranello, trabajando codo con codo con una estructura que, casualmente —o no tanto—, será la encargada de suministrar a Cadillac el motor y la caja de cambios en sus primeros años en la F1.
"Sé lo mucho que valoraron su aportación en Ferrari en 2025, y eso fue otro factor muy importante para nosotros", reconoce Lowdon, que también destaca la relación previa entre ambas organizaciones.
Ese paso por Ferrari no solo implica conocimiento interno del motorista, sino algo aún más valioso pensando en el gran cambio de ciclo que llegará en 2026: Zhou ya ha probado los neumáticos del nuevo reglamento y ha trabajado en programas de desarrollo en un equipo de primer nivel. Una ventaja silenciosa, pero enorme, para un proyecto que necesitará aprender rápido.
"Marcaba todas las casillas", resume el team principal. Experiencia, conocimiento técnico, familiaridad con Ferrari y una comprensión clara de los retos que traerán las nuevas reglas.
Cadillac también ha mirado más allá de los datos fríos. La química entre pilotos es otro de los pilares del proyecto, y ahí Zhou vuelve a sumar puntos. Su relación previa con Bottas, forjada durante años compartiendo equipo, ofrece garantías de un entorno de trabajo estable y productivo.
Además, Lowdon no duda en destacar el perfil humano del piloto chino: comprometido, trabajador, con mentalidad de equipo y un gran feedback técnico. "Tiene muy buen tacto con el coche y una comprensión clara de los elementos que serán clave con las regulaciones de 2026", apunta.
Todo ello sin cerrar puertas. Zhou es joven, acepta el rol de tercer piloto y no bloquea los planes a largo plazo de Cadillac, que sueña con ver algún día a un estadounidense en su coche. Colton Herta aparece en el horizonte, con su apuesta por la Fórmula 2 como paso previo a la superlicencia, pero el camino aún es largo y lleno de incógnitas.
Mientras tanto, Cadillac ha optado por lo seguro. Por rodearse de gente que “sabe exactamente lo que está haciendo”. Y en ese contexto, Zhou no es solo un piloto reserva: es una pieza estratégica en el engranaje de un debut que no quiere dejar nada al azar.