Red Bull ya ha mostrado al mundo la decoración que lucirá en la temporada 2026 de Fórmula 1. Lo ha hecho esta madrugada en España, durante un espectacular evento celebrado en Detroit (Estados Unidos), con una puesta en escena muy al estilo de la marca energética, convirtiéndose en el primer equipo en mostrar la livery en esta nueva F1 con tantos cambios, y con un mensaje claro: empieza una nueva era.
El equipo de Milton Keynes desveló la nueva livery del RB22 que llevarán Max Verstappen e Isack Hadjar—un show car representativo del coche de 2026— en la histórica Michigan Central Station, en un acto que simboliza mucho más que un simple cambio estético. La temporada 2026 marcará el debut en competición de la alianza de Red Bull Powertrains con Ford, el ambicioso proyecto con el que Red Bull fabricará por primera vez su propio motor, en colaboración con la marca estadounidense.
Fiel a su ADN, Red Bull optó por una presentación poco convencional. El piloto acrobático Martin Šonka fue el encargado de "destapar" el coche mediante una maniobra aérea extrema, retirando la cubierta de la decoración con un avión en pleno vuelo.
Aunque el escenario oficial fue Detroit, el arriesgado truco se llevó a cabo realmente en el aeropuerto de Jindřichův Hradec, en la República Checa, donde Šonka completó con éxito la exigente maniobra Cobra pese a las difíciles condiciones meteorológicas.
En lo puramente visual, la decoración de Red Bull para la temporada 2026 marca un punto de inflexión respecto a los últimos años. El equipo de Milton Keynes apuesta por un esquema de colores azul y negro, en el que destaca un tono de azul más claro aplicado mediante un patrón jacquard que recorre la carrocería y que se convertirá en un elemento clave de su identidad visual en esta nueva era.
Uno de los aspectos más llamativos es el regreso al acabado brillante, después de varias temporadas en las que Red Bull había optado por la pintura mate. Una decisión que no es solo estética: el brillo permite acentuar los reflejos bajo las luces, aporta mayor profundidad al color y refuerza la sensación de movimiento y energía del monoplaza en pista.
Este nuevo enfoque también sirve para realzar el icónico logo del sol y el toro, que gana presencia con bordes más definidos y una saturación de color más intensa. En conjunto, la decoración ofrece una imagen más limpia y contrastada, alejándose de los tonos oscuros que habían dominado las últimas temporadas.
El resultado evoca inevitablemente a los Red Bull de principios de la década de 2010, los monoplazas con los que la escudería se consolidó como referencia en la Fórmula 1 de la mano de Sebastian Vettel y Mark Webber. Una estética más clara y clásica que conecta con su pasado más exitoso, pero reinterpretada para una nueva era técnica en la que Red Bull afronta el reto de diseñar, por primera vez, tanto el chasis como la unidad de potencia bajo el mismo techo.
Uno de los cambios más significativos es la presencia destacada del logo de Ford, especialmente visible en el capó del monoplaza. No es un detalle menor: la temporada 2026 supondrá el primer gran examen del proyecto Red Bull Ford Powertrains, desarrollado íntegramente en Milton Keynes.
El GP de Australia, primera cita del calendario, será el estreno oficial en carrera de esta unidad de potencia, en una Fórmula 1 que entrará en una nueva era técnica con coches más pequeños, ligeros y con un reparto de potencia equilibrado entre el motor térmico y el sistema eléctrico.
Más allá de la decoración, el evento también dejó una imagen cargada de simbolismo: el regreso del dorsal 3 a un Red Bull, que lucirá Max Verstappen en 2026. El neerlandés no utilizaba este número desde su etapa previa al dominio absoluto con el equipo, y su retorno refuerza la sensación de nuevo comienzo.
El último piloto en llevar el número 3 en Red Bull fue Daniel Ricciardo, lo que añade un guiño más a la historia reciente de la escudería.
Con un nuevo reglamento técnico, un motor propio y una identidad visual que mira al pasado para encarar el futuro, Red Bull deja claro con esta decoración que 2026 no será un año más. Es el inicio de una era que puede redefinir su lugar en la Fórmula 1.