A menos de 24 horas de que se enciendan los motores en el prólogo del Dakar 2026, Carlos Sainz se pasea por el paddock con la misma confianza que le hizo cuatro veces campeón, aunque con un matiz de respeto que solo el desierto sabe imponer.
La rueda de prensa donde se encontraba también Motorsport.com sirvió para calibrar el ánimo del madrileño y el del Ford Raptor T1+ Evo: más evolucionado, más probado, y listo para intentar borrarse la espina del año pasado.
"El coche es mejor que el del año pasado. Tenemos un año de experiencia y el Raptor es una evolución. Pero ya el año pasado estaba en buen nivel para ser un coche completamente nuevo, terminó en el podio. Así que creo que estamos bien preparados", comentaba Sainz ante los medios, dejando claro que el bagaje de 2025 sirve como trampolín.
El recuerdo del abandono por un accidente el año pasado todavía pesa, aunque no empaña la ilusión: "Como dijo Sébastien Loeb, nunca estás seguro de nada en esta carrera, ni del coche, ni de la competición. Intentas prepararte de la mejor manera posible, y hay que respetar la carrera antes y durante la misma". Palabras de prudencia, sí, pero con esa chispa de quien sabe que, si todo va bien, la gloria está al alcance de la mano.
Este año, el Raptor ha sumado kilómetros y confianza. Entre pruebas en Marruecos y Portugal dentro del Mundial de Rally Raid, Sainz ha podido afinar el ritmo y acostumbrarse a un coche más sólido. "En Portugal el ritmo fue fuerte y en Marruecos tuvimos que abandonar por un problema mecánico. Pero todo el kilometraje suma, no solo para mí, sino también para los otros pilotos del equipo como Nani Roma", apunta el madrileño.
El Ford Racing Team llega con un proyecto más maduro tras un primer año donde ya brillaron: Nani Roma ganó una etapa, Mattias Ekström acabó tercero de la general, y Sainz puso las bases para un Dakar donde el coche y el equipo apuntan alto. Sin embargo, Sainz no se duerme: Toyota y Dacia acechan, y en un Dakar donde las piedras pueden abrir la puerta a cualquier sorpresa, la prudencia es tan vital como la velocidad.
Preguntado por la importancia de su copiloto, Sainz se detuvo a valorar la complicidad con Lucas Cruz, su compañero de tantos Dakars: "Respeto absoluto por ellos. Ahora con la información del road book en la tablet, su trabajo es aún más difícil. Tienen que filtrar la información, gestionar tiempos y no equivocarse. Y cuanto más rápido vamos, menos tiempo tienen para transmitirlo. A veces tienes que reducir la velocidad para que puedan dar la información correcta".
Esa sincronía, fruto de años de Dakar juntos, permite que Sainz se enfoque en lo que de verdad importa: disfrutar la carrera. "Nos conocemos muy bien, sabemos el estado de ánimo del otro al entrar en el coche. Solo necesitamos un pequeño briefing y todo queda claro. Si disfrutas la carrera, normalmente obtienes un mejor resultado. Pero siempre respetando los días malos, que los habrá", concluye.
Este Dakar 2026 arranca con un prólogo de 22 kilómetros que no cuenta para la clasificación, pero sí para la posición de salida y, sobre todo, para coger sensaciones. Sainz, con la misma ambición de siempre y un Raptor T1+ Evo afinado hasta el último detalle, busca empezar fuerte y demostrar que el proyecto Ford Racing está listo para pelear de tú a tú con cualquier rival.
Porque en el Dakar, como bien sabe Carlos Sainz, la velocidad importa, pero la cabeza y la experiencia lo son aún más. Y este año, más que nunca, está dispuesto a ponerlas a prueba.
Declaraciones recogidas por Bjorn Smit