El Dakar no perdona. Ni a los debutantes… ni tampoco a quienes ya saben perfectamente dónde se están metiendo. Jesus Calleja lo comprobó de la forma más dura posible en la quinta etapa del Rally Dakar 2026, escenario de un accidente tan espectacular como estremecedor, cuyas imágenes no han tardado en correr como la pólvora.
El aventurero leonés y su copiloto, Edu Blanco, rodaban a alta velocidad cuando todo se torció en cuestión de segundos. Dentro de una espesa nube de polvo, generada por los coches que les precedían, el Santana pasó por una zona especialmente delicada del terreno. Un pequeño cambio de rasante fue suficiente para que el coche se levantara, impactara violentamente contra el suelo y comenzara a dar vueltas de campana en plena especial.
El resultado fue un vehículo seriamente dañado y una escena que, vista en vídeo, hiela la sangre. Sin embargo —y aquí está la mejor noticia— tanto Calleja como Blanco pudieron salir por su propio pie del coche. Desde la organización se ha confirmado que ambos se encuentran bien, sin lesiones graves, aunque fueron trasladados a un centro médico para realizar las comprobaciones pertinentes.
Deportivamente, el Dakar 2026 no estaba siendo el más amable para Jesús Calleja. Lejos de pelear por posiciones destacadas —algo que nunca ha sido el objetivo principal del presentador—, su carrera estaba marcada por los contratiempos, la dificultad de encontrar ritmo y una sensación constante de ir a contracorriente en el desierto saudí.
Porque nadie duda de su experiencia. Calleja acumula ya varios Dakar a sus espaldas y sabe mejor que nadie que esta prueba es una batalla de resistencia, cabeza y supervivencia. Pero esta edición, especialmente dura, parecía empeñada en convertirlo en protagonista por motivos ajenos al cronómetro.
El accidente de la etapa 5 llegó, además, tras varios días rodando en condiciones comprometidas, con mucha pérdida de visibilidad y tráfico constante, un cóctel especialmente peligroso en un rally de estas características.
No es un detalle menor que, días antes del accidente, el propio Calleja ya hubiese alzado la voz contra la FIA por el polémico orden de salida en la categoría de coches. Una queja compartida por otros pilotos, como Isidre Esteve, y que acabó generando un intenso debate dentro y fuera del vivac.
"Si ayer terminé 41º, ¿por qué salgo 81º?", se preguntaba públicamente Calleja, denunciando el riesgo de rodar durante cientos de kilómetros a ciegas, dentro del polvo, detrás de vehículos más lentos. Una protesta que se hizo viral por una frase tan directa como controvertida, cuando advirtió a los responsables de la FIA que tenía "seis millones de seguidores" y que no dudaría en hacerlo público.
Aquella polémica terminó con un cambio en el orden de salida por parte de la organización. Pero el Dakar, fiel a su fama, ya había dejado claro que las correcciones llegan tarde cuando el desierto decide hablar. Además, el día siguiente a esas polémicas declaraciones de los millones de seguidores, el español recibió hasta cinco sanciones por motivos distintos.
Esta vez, el golpe fue duro. Demasiado. Y aunque el resultado humano ha sido el mejor posible, el Dakar 2026 vuelve a recordarle a Jesús Calleja —y al resto del mundo— que aquí no hay margen para el error. Ni siquiera para quienes ya saben perfectamente a qué se enfrentan.