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El peso pesado vive un nuevo capítulo en Londres. Joseph Parker y Fabio Wardley se enfrentarán este sábado en el O2 Arena, en un combate de 12 asaltos que se verá en DAZN. En ese pleito se cruzan caminos opuestos: la veteranía de un excampeón del mundo y la ambición de un invicto que quiere ser parte de la élite.
Parker (36-3, 24 KO) pesó 118,9 kilos, casi nueve más que en su triunfo sobre Deontay Wilder, mientras Wardley (19-0, 18 KO) marcó 109,9 kilos, su registro habitual. El neozelandés lo dejó claro tras el pesaje: “Estoy fuerte y listo para perforarlo. Quiero dejar claro que sigo al máximo nivel”.
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Wardley respondió con determinación: “Cada paso ha sido un reto demasiado grande, pero no he perdido aún y no será ahora. No vengo a aprender, vengo a demostrar que pertenezco aquí”.
La diferencia de peso refleja también la de trayectorias. Parker, que en 2018 unificó títulos ante Anthony Joshua, ha visto cómo el panorama del peso pesado se transformaba sin que su nombre volviera al primer plano. Desde su derrota con Dillian Whyte, ha reconstruido su carrera bajo la tutela de Andy Lee, con victorias ante Zhilei Zhang, Martin Bakole y el propio Wilder.
Wardley, por su parte, representa la otra cara de la moneda. Exboxeador de “white-collar”, dio el salto al profesionalismo en 2017 y acumula 18 nocauts en 19 peleas. Su poder de pegada lo ha mantenido invicto frente a rivales como Frazer Clarke y Justis Huni, a quien noqueó en el décimo asalto tras ir perdiendo en las tarjetas.
Parker no subestima a su rival: “Tiene una fe enorme en sí mismo. Cuando alguien cree tanto, se convierte en un oponente peligroso. Aún tiene mucho que aprender, pero está mejorando con cada pelea”, dijo en BoxingScene.
El neozelandés, de 33 años, afronta esta cita como un punto de inflexión. Ha pasado los últimos años lejos de casa, entre Irlanda y el Reino Unido, entrenando junto a Tyson Fury y sacrificando momentos familiares. “He perdido bodas, cumpleaños y nacimientos, pero mi familia me apoya. Quiero que este esfuerzo cuente”, aseguró.
Wardley llega con el impulso de la juventud y la narrativa del outsider. El británico vio desde un pub el combate Joshua-Parker de 2018. Siete años después, será él quien comparta cartel en el mismo escenario. “Es un camino increíble”, reconoció Parker. “Ha mejorado mucho y se nota que cree en sí mismo. Eso lo hace peligroso”.
El neozelandés sabe que una victoria no garantiza nada. “En el boxeo no puedes creer en las promesas. Quiero ser campeón mundial otra vez, pero lo único que puedo controlar es lo que tengo delante: Fabio Wardley”, explicó.
La presión es diferente para ambos. Parker busca cerrar el círculo y forzar una oportunidad ante Oleksandr Usyk, mientras Wardley aspira a irrumpir definitivamente entre los grandes. El poder del británico contra la técnica y experiencia del neozelandés. Un combate entre dos eras, con un premio invisible: el derecho a soñar con el cinturón.