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Koke fue el primero en hablar cuando más duele. Tras la derrota del Atlético de Madrid por 2-1 ante el Real Madrid en la semifinal de la Supercopa de España, el capitán rojiblanco compareció ante los micrófonos de Movistar+ con un discurso de orgullo, frustración y mirada larga del capitán, que jugó su partido número 44.
“El equipo lo dio todo”, resumió Koke. El centrocampista explicó que el partido quedó marcado desde el inicio. “Empezamos encajando un gol muy pronto y eso condiciona mucho. No es lo mismo empezar perdiendo en el minuto uno que llevar el partido de otra manera”, señaló. Aun así, defendió la reacción del equipo. “Lo intentamos, tuvimos ocasiones, pero el balón no quiso entrar”, lamentó.
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Atlético de Madrid
El Atlético logró recortar distancias rápido tras el 2-0 y volvió a creer. “Con el 2-1 tuvimos más oportunidades, pero otra vez no entró”, insistió Koke, visiblemente fastidiado. Pese a todo, quiso dejar claro que el vestuario no se reprocha nada. “El equipo hizo todo lo que nos pidió el míster. Buscamos centros laterales, llegamos por dentro, tuvimos ocasiones claras”, explicó, citando también las llegadas de Julián y otros compañeros.
El capitán rojiblanco puso el acento en el cansancio y el contexto. “Venimos de un clima totalmente diferente y llegamos aquí después de las vacaciones. Es normal que en los últimos minutos el ritmo baje”, analizó. Reconoció que ambos equipos acabaron exhaustos, pero lo enmarcó dentro de la exigencia del calendario y del momento de la temporada.
Pese a la derrota, Koke quiso rescatar una idea de fondo. “Cuando el balón no quiere entrar, no entra”, asumió, pero dejó un mensaje de futuro. “Creo que haciendo este fútbol ofensivo, queriendo ir a por el partido, podemos conseguir cosas”. Un mensaje que resume el sentir del Atlético tras un golpe duro: duele caer ante el eterno rival, pero el capitán ve en el camino recorrido una base sobre la que seguir construyendo.