¡Descubre qué deportes puedes ver en DAZN!
El UFC 322 llega con un estelar que acapara titulares, pero en Nueva York hay otra pelea igual de trascendente. Justo antes de que Jack Della Maddalena e Islam Makhachev entren al Madison Square Garden, dos de las mejores peleadoras de todos los tiempos compartirán escenario en un duelo que ya se siente histórico: Valentina Shevchenko contra Zhang Weili por el cinturón del peso mosca.
Es una de esas noches en las que el pasado, el presente y el legado pesan lo mismo. Shevchenko, campeona eterna de 125 libras, vuelve a defender su territorio ante una rival que llega desde otra división con un currículum capaz de intimidar a cualquiera. Zhang fue dos veces campeona del peso paja, destronó a Esparza en este mismo recinto y lleva años dominando con una mezcla de potencia, técnica y una intensidad que muy pocas han podido sostener.
Leer más | Dana White confirma al próximo rival de Ilia Topuria.
Shevchenko llega después de un combate durísimo en Montreal, donde retuvo su cinturón ante Manon Fiorot ganando el último asalto con la precisión quirúrgica que la ha acompañado durante toda su carrera. Con 37 años, acumula 10 victorias en peleas titulares del peso mosca y se mantiene como una de las atletas más completas que han pisado el octágono. Su lectura, su control de distancia y su contraataque siguen siendo referencia absoluta.UFC
Zhang, en cambio, aterriza en una nueva categoría con la confianza del quien ya ha conquistado un reino. Volvió a ser campeona paja en 2022 machacando a Carla Esparza en Nueva York y desde entonces solo ha sumado defensas: Amanda Lemos, Yan Xiaonan y Tatiana Suárez. Una lista que retrata perfectamente su evolución: de pegadora explosiva a campeona madura capaz de ajustar ritmo, distancia y estrategia con experiencia de sobras.
Si se habla de grandeza, los números lo refuerzan: entre ambas suman 30 peleas en UFC con un récord combinado de 24-5-1, y solo una de esas derrotas llegó en una pelea que no era por el título. Su hoja de rivales vencidas es, simplemente, una de las más profundas y prestigiosas que ha producido el deporte femenino en la última década.
El choque técnico es fascinante. Zhang ha construido parte de su dominio en un factor que ahora cambia: su superioridad física. En el peso paja imponía fuerza, agarres y transiciones explosivas. En mosca, Shevchenko es quien suele mandar en ese terreno. La campeona es fría, precisa, y una de las mejores contraatacadoras que ha conocido el UFC. Cada error se paga, y Zhang tiende a asumir riesgos que aquí podrían costar caro.
Para la china, la clave estará en cómo se adapta a una rival que no se desordena, que siempre toma la mejor decisión posible y que obliga a trabajar cada segundo de combate. Para la campeona, el reto será contener la agresividad, el volumen y la capacidad física de una Zhang que no conoce la palabra “retroceso”. La pelea tiene algo de duelo generacional, algo de choque de mundos, y mucho de encuentro entre dos carreras que ya están destinadas al Salón de la Fama.
Lo que ocurra este sábado en el Madison Square Garden no será solo una defensa más o un salto de división. Será la lucha entre dos referentes absolutos, dos estilos opuestos en su esencia, y dos mujeres que han redefinido lo que significa dominar en el máximo nivel del deporte.
Una coestelar que podría robarle la noche incluso a un estelar histórico. Y que, pase lo que pase, quedará como una de las guerras más grandes que el UFC ha ofrecido en su regreso anual a Nueva York.