Desde las orillas del Nilo hasta las gradas del mítico Anfield, Mohamed Salah ha tejido una historia de esfuerzo, talento y humildad. Su velocidad letal, su precisión y su sonrisa serena lo han convertido en un símbolo del Liverpool y del fútbol mundial. Más que un goleador, Salah representa la constancia y la fe de quien nunca dejó de creer en su sueño. En cada partido, el faraón moderno deja claro que las leyendas no nacen, se construyen, paso a paso, gol a gol.



















