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Conor Benn asegura que el boxeador que subió al ring en abril no se parecía al que peleará este sábado en el Tottenham Hotspur Stadium, un combate que se verá en exclusiva en DAZN. El británico reconoce que la primera pelea ante Chris Eubank Jr. estuvo marcada por un desgaste emocional que arrastraba desde los dos controles antidopaje fallidos.
En los entrenamientos públicos realizados este miércoles, Benn ofreció una imagen muy diferente a la de aquella etapa. Trabajó ligeramente con Tony Sims y terminó bromeando y haciendo sombra con su padre, Nigel Benn, en una escena que contrastó con la tensión del primer duelo.
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Matchroom Boxing
“Estaba todavía sanando”, dijo Benn a DAZN al recordar la pelea de abril. Aseguró que, aunque físicamente estaba preparado, mentalmente se encontraba en un punto muy vulnerable. “Un cuerpo débil puede sostener a un cuerpo fuerte, pero un cuerpo fuerte no puede sostener una mente débil”, explicó, señalándose la cabeza.
Benn insistió en que su problema era psicológico. “Sentía odio, amargura, enfado y rencor. Me despertaba enfadado y me acostaba enfadado”, afirmó. Describió esa etapa como una espiral emocional que lo acompañó en cada día de preparación y que condicionó su rendimiento en el combate.
El británico confesó que tuvo que pedir ayuda para salir del bloqueo. “Era un hombre roto, pero mi prioridad era volver al ring porque era el único lugar en el que encontraba paz”, señaló. Con el tiempo, comprendió que no estaba en condiciones de competir: “Miro atrás y pienso: no estaba en estado de pelear”.
A diferencia de aquella versión, Benn asegura que llega a la revancha “feliz” y con una mentalidad completamente distinta. “En abril estaba roto, ahora estoy listo. Estoy contento. Igual el sábado entro y me pongo a bailar”, dijo entre risas, reflejando un ánimo más ligero que en la preparación del primer combate.
En lo deportivo, Benn valoró su capacidad para completar doce asaltos ante un rival más grande, algo que considera fundamental para la revancha. “Sé que puedo hacer doce asaltos a un ritmo alto”, destacó. También dijo que terminó la primera pelea sorprendentemente entero.
“No tuve agujetas, no estaba dolorido. El domingo ya quería entrenar. Llamé a mi equipo gritando: ‘Vamos otra vez, ¿cuándo podemos repetir?’. Apenas sentí daño”, explicó. Para él, esa resistencia confirmaba que estaba preparado físicamente, aunque su mente estuviera bloqueada.
Benn tiene claro que este será su último combate en el peso medio. “Esta es mi última pelea en 160”, aseguró. Su intención es regresar a las 147 libras para seguir la ruta que estableció junto a su equipo: “Quiero volver a 147 y perseguir el objetivo que marcamos, ganar un título mundial”.
El británico recordó que su ambición es conquistar el cinturón del WBC. Sabe que, si gana el sábado, habrá peticiones de una trilogía. Pero también reconoció que eso podría comprometer su regreso al wélter. “Otro medio año en 160 y no vuelvo a hacer 147 en mi vida”, afirmó.
Benn explicó que la decisión no pasa por lo económico. “Estoy resuelto para toda la vida. ¿Hago una trilogía por codicia o peleo por un título mundial? No podría vivir conmigo mismo si dejara pasar una oportunidad así”, declaró.
La conclusión de Benn sobre el primer combate fue directa y provocadora, en su estilo habitual. “Creo que le quité parte del alma aquella noche”, dijo. Y remató con un mensaje contundente para Eubank Jr.: “El sábado voy a quedarme con lo que quede”.
Con una mentalidad renovada, un peso definido y una motivación clara, Benn asegura que el sábado mostrará la versión que no pudo enseñar en abril. La revancha llega con cuentas pendientes y con un Benn decidido a cerrar un capítulo que ha marcado su carrera dentro y fuera del ring.