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Conor Benn ganó la revancha ante Chris Eubank Jr. con una actuación dominante. El británico se impuso por decisión unánime en el Tottenham Hotspur Stadium y puso punto final a una de las rivalidades más mediáticas del boxeo británico reciente.
La pelea estuvo lejos del drama del choque de abril. Eubank Jr. tuvo un inicio muy lento y nunca entró realmente en el combate. Benn marcó la pauta desde el primer asalto, con más ritmo, precisión y convicción en cada intercambio.
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Eubank sufrió una noche crítica. Nunca encontró distancia y apenas conectó golpes con intención. La diferencia física y el desgaste fueron evidentes. Benn, más fresco y más rápido, manejó los tiempos sin asumir riesgos innecesarios.Matchroom Boxing
Las tarjetas reflejaron la superioridad: 119-107, 118-108 y 116-110. Los dos caídas del último asalto confirmaron la ruptura definitiva en la pelea. Eubank cayó con un derechazo alto y volvió a la lona segundos después.
La imagen final del combate fue elocuente. Eubank, exhausto y sin respuestas, preguntó al árbitro cuánto quedaba de round mientras Benn presionaba para cerrar la pelea. Pese a ello, el árbitro dejó que la contienda llegara al final.
Benn celebró la victoria con su equipo. Agradeció públicamente a Eubank por aceptar el combate y valoró el peso histórico del duelo entre sus familias. Para él, la saga está cerrada y no contempla una trilogía.
Eubank reconoció la derrota sin excusas. Explicó que había atravesado problemas personales en los meses previos y admitió que Benn fue claramente superior. También aseguró que se tomará tiempo para reflexionar sobre su futuro deportivo.
La rivalidad, heredada de los enfrentamientos entre sus padres en los años 90, encontró su desenlace más de tres décadas después. Esta vez no hubo épica. Hubo control absoluto de Benn y una despedida dolorosa para Eubank
La entrada en escena mantuvo el tono de gran evento. Benn caminó junto a su padre, su entrenador Tony Sims y Eddie Hearn. Eubank lo hizo acompañado por 50 Cent y vistiendo un abrigo de piel blanco, en una presentación muy llamativa.
El combate no siguió ese guion espectacular. Benn presionó con golpes al cuerpo y manos rectas desde el inicio. Eubank intentó imponer ritmo con el jab, pero nunca logró continuidad. Su respuesta era lenta y previsible.
Con el paso de los asaltos, la diferencia se amplió. Benn trabajó con inteligencia, variando alturas y evitando los contragolpes. Eubank parecía desprovisto de potencia y estabilidad, atributos esenciales en su primera pelea.
En el octavo asalto, la esquina de Eubank expresó preocupación. BoMac preguntó cómo se encontraba y recibió una respuesta clara: “Como mierda”. El boxeador estaba desgastado y sin herramientas para revertir la situación.
Los últimos rounds fueron un ejercicio de supervivencia para Eubank. Benn aumentó la presión solo cuando lo vio necesario. En el duodécimo asalto llegaron los dos derribos que confirmaron el desenlace.
Sin exhibición brillante, pero con autoridad, Benn cerró la rivalidad. Fue un combate unilateral donde la frescura y la convicción marcaron la diferencia. Para Eubank, el futuro es incierto. Para Benn, esta victoria abre su siguiente capítulo deportivo.