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Jesse “Bam” Rodriguez tuvo una semana inolvidable dentro y fuera del ring. Días después del nacimiento de su segundo hijo, el estadounidense completó su mayor logro deportivo: unificó tres títulos mundiales del peso supermosca tras noquear en el décimo asalto al argentino Fernando “Puma” Martínez en el ANB Arena de Riad.
El desenlace llegó con una izquierda recta que derribó al campeón de la WBA y dejó el combate sin margen para más. El árbitro Edward Collantes completó la cuenta a los 1:25 del décimo asalto y certificó una de las mejores actuaciones de la carrera de Rodríguez. “Era un campeón mundial, un rival duro. Más duro de lo que esperaba, pero hice mi trabajo”, resumió el texano tras su victoria.
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Desde el comienzo, ambos siguieron el guion previsto. Rodríguez marcó distancia con su jab y, sobre todo, con una movilidad que le permitió golpear sin quedar expuesto. Martínez salió agresivo, buscando el cuerpo con ganchos de izquierda, pero pronto comenzó a sufrir las combinaciones del estadounidense. El argentino terminó el tercer asalto con la nariz sangrando y, ya en el cuarto, su esquina le pidió un segundo aire ante el evidente dominio del rival.(Queensberry/Leigh Dawney)
Rodríguez mantuvo el control a base de ritmo, precisión y cambios de ángulo. En el quinto asalto castigó con el doble jab al cuerpo seguido de golpes de poder, dificultando todavía más la respuesta de Martínez. El sexto mostró un pequeño respiro del texano, aunque su defensa siguió siendo impecable y evitó que el argentino recuperara terreno. Antes del séptimo, Martínez admitió molestias por lo que parecía ser una fractura nasal.
La esquina de Rodríguez, liderada por Robert García, detectó una leve relajación y pidió más intensidad. Aunque Martínez intentó aumentar la presión en el noveno asalto, el estadounidense volvió a sacudirse el ataque con solvencia e incluso estuvo cerca de forzar la detención cuando lo arrinconó en las cuerdas.
El final llegó en el décimo. Con Martínez exhausto y cada vez más expuesto, Rodríguez encontró el hueco perfecto en la guardia de su rival y conectó una izquierda que lo dejó tendido. Fue la segunda caída del argentino en ese mismo round en menos de un año, después de su visita a la lona contra Kazuto Ioka en mayo. Esta vez no pudo levantarse.
La derrota corta la racha de Martínez (18-1, 9 KO), que ya había sido campeón IBF en 2022 y venía de derrotar a Ioka en sus dos últimos combates. La presión del calendario y las defensas obligatorias habían marcado su camino reciente, pero su reinado terminó con claridad en Arabia Saudí.
Rodríguez, por su parte, elevó su récord a 23-0 (15 KO) y reforzó su candidatura como uno de los mejores libra por libra del momento. Es su tercera defensa del título WBC y la primera del cinturón WBO, al que añade ahora el de la WBA. Su regreso al supermosca ya incluía victorias sobre Juan Francisco Estrada, Pedro Guevara y Phumelela Cafu, este último también resuelto por KO en el décimo asalto.
La noche tuvo un matiz emocional añadido: Rodríguez no pudo estar presente en el nacimiento de su hijo debido al campamento y al viaje. “Me perdí el nacimiento de mi hijo, fue un sacrificio que tuve que hacer para esta pelea. Con los años lo entenderá”, aseguró.