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Al-Attiyah, tras la maratón: "El coche está bien, pero yo estoy destrozado"

Motorsport

En el Dakar no hay espacio para la memoria corta… ni para el exceso de confianza. Pero si hay un terreno donde Nasser Al-Attiyah se mueve como nadie, ese es el de las grandes reacciones. Tras una Etapa 9 para el olvido, el qatarí respondió como solo lo hacen los campeones y firmó una Etapa 10 que puede marcar el desenlace del Dakar 2026.

El cierre de la segunda maratón, con 420 kilómetros de especial íntegramente en Bisha, volvió a ser una trituradora. Dunas interminables, navegación traicionera y coches sin asistencia externa: el escenario perfecto para que muchos se perdieran… y para que Al-Attiyah encontrara su camino hacia el liderato.

Mira cómo fue la etapa 10:

Saliendo muy atrás tras su mal día anterior —una posición que en la maratón suele convertirse en ventaja—, el piloto de Dacia atacó desde el primer kilómetro. Fue cazando uno a uno a sus rivales directos, evitando los errores de navegación que condenaron a otros favoritos y gestionando una etapa que describió como un auténtico castigo físico.

"Fue muy duro. Mi cabeza y mi cuerpo han recibido una buena paliza", reconocía Al-Attiyah tras bajar del coche. "Pero atacamos de principio a fin. Fabian hizo un gran trabajo y podemos sentirnos felices y afortunados, porque fue realmente difícil".

La Etapa 10 no fue una victoria —se la llevó Mathieu Serradori—, pero sí una demostración de autoridad. Al-Attiyah pasó por todos los puntos de control por delante de sus rivales por el título y salió de la maratón convertido de nuevo en el hombre a batir. El resultado: líder de la general con 12 minutos de ventaja cuando aún quedan tres etapas por disputarse.

Mientras a su alrededor caían nombres ilustres —Carlos Sainz se descolgaba tras una navegación errática, Mattias Ekström se detenía en mitad de la especial y otros aspirantes sufrían problemas mecánicos—, el qatarí completaba una jornada casi perfecta en lo deportivo… aunque no en lo físico.

"El coche está bien, pero yo estoy destrozado", admitió con franqueza. "No es que sea demasiado viejo, pero mi cuerpo ha pasado por mucho, especialmente el cuello. Me gustaría tener una buena ventaja en la general, pero aún no lo sé", reconocía al llegar sin saber aun todos los resultados finales.

Ese tono prudente no es casual. El Dakar le ha enseñado a Al-Attiyah que nada está decidido hasta cruzar la meta final, y menos aún tras una etapa maratón que deja secuelas invisibles. Aun así, la realidad es incontestable: el qatarí ha salido reforzado del terreno más imprevisible del rally y ha convertido una crisis en una oportunidad de oro.

Quedan tres días, pueden pasar muchas cosas y el Dakar nunca perdona la relajación. Pero después de lo vivido en Bisha, el golpe psicológico ya está dado. Y esta vez, Al-Attiyah ha salido de la maratón no solo como líder, sino como el piloto que mejor ha sabido leer el rally cuando más difícil era hacerlo.

¡Vuelco a la clasificación general!: