Redacción Deportes, 13 ene (EFE).- La piloto española Laia Sanz, que compite en el Dakar con EBRO, sufrió un contratiempo en la novena etapa del rally a causa de la rotura de un cable eléctrico que dejó a su vehículo sin potencia, pero fue capaz de superarlo y llegar a la meta todavía en vigésima posición en la clasificación general.
Sanz, junto a su copiloto Maurizio Gerini, había completado los primeros 380 kilómetros de la jornada sin problemas, pero, a falta de 30 para el final, la rotura de un cable eléctrico provocó que el coche se quedara sin energía. Al tratarse de una etapa-maratón, el dúo debió resolver el problema por sus medios, sin contar con ayuda de los mecánicos.
"Ha sido un día de trabajo intenso y mucho estrés. Estábamos haciendo una etapa sólida, el EBRO s800 XRR estaba yendo muy bien, pero los imprevistos son parte de la carrera", explicó Sanz en declaraciones difundidas por su equipo.
El arreglo les llevó una hora y 15 minutos de trabajo, pero lograron llegar a la meta y terminar la etapa en vigésima posición en la clasificación general, a 2h 48:46 de Nani Roma y Alex Haro, los nuevos líderes.
A falta de cuatro jornadas para el final del Dakar, para Sanz era importante no abandonar. "Nos hemos quedado parados en una duna más de una hora. Por suerte, hemos localizado el problema y lo hemos podido resolver para seguir adelante. Estamos contentos de haber llegado a la meta porque, cuando suceden estas cosas, hay momentos en los que no sabes si la carrera se ha terminado para ti, y esa incertidumbre no es nada agradable", sentenció.
Con vistas a la décima etapa, de 420 kilómetros y con mucho protagonismo de las dunas, Sanz y Gerini buscarán "recuperar sensaciones y confirmar su competitividad a los mandos del EBRO s800 XRR antes de enfilar el tramo final de la carrera hacia Yanbu", resume su equipo. EFE