Dos coches no pueden trazar a la vez Santa Devota, al menos si uno no quiere. Esa es la lección que la Fórmula 2 ha dejado este domingo y que en la Fórmula 1 deberían apuntar. El caos se desató en el inicio de la carrera larga y casi la mitad de parrilla quedó fuera de combate a las primeras de cambio.
Tras haber hecho el viernes la pole, el junior de McLaren Alex Dunne salía primero, pero tuvo una mala arrancada y se vio sorprendido por Victor Martins, que arrancaba segundo después de haber liderado su grupo en la clasificación.
Sin embargo, Dunne no aceptó haber perdido el liderato (y muy probablemente la victoria) a las primeras de cambio, y no soltó el pie lo suficiente en la curva 1, donde se llevó por delante al piloto de ART. Hay tan poco espacio ahí, que casi todos los coches que venían por detrás se vieron implicados de una u otra manera, y muchos de ellos acabaron haciendo un dominó de golpes quedándose apilados en ese primer giro.
La carrera se detuvo al instante con bandera roja y estuvo parada durante mucho tiempo, mientras los comisarios recogían los monoplazas accidentados. Ya en el pitlane, Martins se mostraba súper enfadado, y las cámaras le captaban diciéndole a Pepe Martí: "¿Este qué se cree, Max Verstappen?".
Precisamente Martí había sido uno de los afectados, ya que después de una gran salida en la que superó a dos coches ganando dos posiciones, se encontró de repente con Dunne detenido, contra el que impactó. Y, con la dirección rota, se bajó del coche sin posibilidad de volver a reincorporarse cuando la prueba se relanzara.
Más de media hora después, todo se reanudó, con solo 15 coches en liza (para un total de siete abandonos), y con Leonardo Fornaroli en cabeza y solo 30 minutos de acción por delante.
A las 10:28h locales, se dio la salida, aunque tras el Safety Car y lanzada para evitar otro caos similar, lo que de repente regalaba una segunda plaza a Sebastian Montoya, segundo en la reorganizada parrilla. Alex Dunne, Victor Martins, Richard Verschoor, Gabriele Mini, Ritomo Miyata, Pepe Marti y Max Esterson eran los pilotos que no podían reincorporarse.
En los primeros minutos, Joshua Duerksen se chocó en la Rascasse, provocando un Virtual Safety Car, y cuando acabó, Oliver Goethe fue el primero en parar en boxes, tras lo que empezó a volar en pista. El segundo Virtual Safety Car lo provocó, con 14 minutos en el reloj, Dino Beganovic en el Casino. El VSC se convirtió en Safety Car, mientras Jak Crawford, Kush Maini, Luke Browning y Roman Stanek paraban, lo que cambiaba por completo la carrera.
Y es que cuando los tres primeros entraron, Linblad había superado a Montoya en las paradas, pero tanto ellos como Fornaroli volvieron detrás de Crawford, nuevo líder. Y de hecho, primero con Safety Car y luego con bandera roja, la carrera acabó antes de tiempo, con victoria del protegido de Alpine, que se había encontrado así un triunfo pese a que se clasificó séptimo el viernes, lo que definió como "el día más afortunado de mi vida".
Como Linblad tenía sanción de 5 segundos, el podio volvió a manos de Sebastian Montoya, por detrás de Fornaroli, con Browning cuarto.