Oscar Piastri ya sabe lo que duele perder un Mundial sin haber sido claramente inferior. Y también sabe lo que significa jugar en equipo cuando el premio, al final del año, solo lo levanta uno. Su temporada 2025 fue una lección acelerada de Fórmula 1 en estado puro: velocidad, política interna, decisiones incómodas… y puntos que no vuelven.
El australiano arrancó el curso como un misil. A mitad de temporada, muchos ya le veían campeón del mundo. McLaren tenía el mejor coche de la parrilla y Piastri, la regularidad y el colmillo necesarios para convertirlo en un título. Pero el guion se torció. Primero, una caída de consistencia. Después, una cadena de episodios que fueron minando su candidatura… y, entre ellos, decisiones de equipo que todavía hoy generan debate.
Una de las más simbólicas llegó en Monza. Un error de McLaren en el pit stop de Lando Norris dejó a Piastri por delante en pista. Segundo puesto en juego, puntos clave sobre la mesa… y una orden clara desde el muro: devolver la posición. Piastri dudó, pero obedeció. Max Verstappen, líder de la carrera, no pudo evitar reírse por radio al enterarse del intercambio.
Ese momento, para muchos, fue el principio del fin de su lucha por el título.
Y así lo ve también Damon Hill. El campeón del mundo de 1996 no se ha mordido la lengua al analizar la temporada del australiano y, sobre todo, la lección que cree que ha aprendido de cara a 2026. En el podcast Drive to Wynn, Hill fue directo al grano.
"Es un golpe duro regalar puntos a alguien contra quien estás peleando por el Mundial", reflexionó. "Eso puede costarte un campeonato". Hill cree que Piastri pagó caro su voluntad de ser justo con el equipo. Demasiado caro. Especialmente en un año en el que McLaren optó por unas ‘reglas papaya’ que, sobre el papel, parecían equitativas, pero que en la práctica dejaron al australiano en una posición más vulnerable que su compañero.
"Si yo fuera él, volvería el año que viene diciendo: 'Me encanta el equipo, pero tengo que pensar en mí'", explicó Hill. "Es mi carrera. Si me pedís devolver puntos, tengo que preguntarme por qué debería hacerlo".
Un mensaje claro, casi un aviso: en Fórmula 1, ser demasiado bueno también puede penalizarte. Sin embargo, Hill no se quedó solo en la crítica. Al contrario. Señaló una virtud clave que, a su juicio, coloca a Piastri un paso por delante incluso de Norris: su agresividad limpia y decidida en el cuerpo a cuerpo.
El excampeón puso como ejemplo los duelos con Verstappen en 2025, especialmente en Miami, donde Piastri fue directo, calculador y efectivo. Todo lo contrario de lo que ocurrió poco después con Norris, que necesitó varios intentos para superar al neerlandés y perdió un tiempo precioso en el proceso.
"Creo que Max sabe que Oscar no duda", apuntó Hill. "Llega, ataca y va a por el hueco. Esa es una de sus mayores virtudes". Una cualidad que, según Hill, genera respeto incluso en Verstappen. Piastri no se achica, no se intimida y no entra en juegos psicológicos. Simplemente va al ataque. Algo que, en un campeonato ajustado, marca diferencias.
Ahora, con 2026 en el horizonte y un cambio de reglamento que promete barajar de nuevo la parrilla, Piastri tiene una bala real para reivindicarse. No solo frente al mundo, sino también dentro de McLaren. Y el mensaje de Damon Hill resuena como una advertencia difícil de ignorar: el talento ya lo tiene; la velocidad, también. Lo que está por ver es si, cuando llegue el próximo momento incómodo, volverá a obedecer… o decidirá pensar primero en sí mismo.
Porque en la Fórmula 1, a veces, ser campeón empieza por dejar de ser demasiado educado.