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La expectación por el Mundial 2026 de F1 no hace más que crecer según se aproximan las fechas señaladas con los primeros filming days y eventos de presentación previos a una larga pretemporada con punto de partida en Barcelona.
Al igual que en la temporada 2022, será el trazado catalán el que vea nacer los revolucionarios nuevos monoplazas, fruto del doble cambio de reglamento técnico y de motores. Aunque serán unas jornadas de test cargadas de singularidades que poco tienen que ver con las pretemporadas habituales de F1.
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Ferrari
De esta forma, el test de Barcelona tendrá lugar del lunes 26 al viernes 30 de enero, con cinco jornadas de entre las cuales cada equipo podrá elegir tres días para salir a rodar y completar su programa de pruebas.
Esta decisión pone en mano de las escuderías la configuración de un plan de pruebas con cierto factor estratégico a la hora de seleccionar qué días rodar y qué días analizar datos.
Unas decisiones que, más allá de lo que suceda durante las sesiones en pista, deberán responder amoldarse a los planes con los que cada equipo ha enfocado y organizado su trabajo invernal.
Y es aquí donde reside una de las razones fundamentales de plantear un estreno holgado y discreto para la nueva generación de monoplazas, pues la rumorología ha llevado a indicar que algunas escuderías podrían no llegar a tiempo para los primeros días.
Esto no tiene por qué ser sinónimo de retrasos en el desarrollo, sino de postergar lo máximo posible el empaquetado rumbo a Barcelona con la intención de llevar un coche lo más actualizado posible. En etapas tan embrionarias del desarrollo las semanas y los días pueden suponer la diferencia en la incorporación de piezas evolucionadas o la comprensión de sucesos que puedan prevenir pasos en falso una vez el prototipo salga a pista por primera vez.
A su vez, otras marcas podrían optar por condensar sus trabajos al inicio de los test para devolver a la fábrica todos los datos recabados a la mayor brevedad posible y ganar días de cara a la pretemporada en Bahréin.
Estos enfoques conviven con la posibilidad de espaciar las sesiones de descanso intercaladas con días de acción en pista, de tal forma que puedan procesar información durante una jornada entera en la que comprender el monoplaza y realizar ajustes de cara al día siguiente.
En cualquier caso, es una forma de evitar lo sucedido en la temporada 2014, cuando el Circuito de Jerez-Ángel Nieto fue el escenario del amanecer de la era híbrida, con jornadas de pretemporada que inicialmente se caracterizaron por la inactividad en pista y los problemas, que harían saltar unas alarmas innecesarias de nuevo en 2026, pues si algo ha demostrado la F1 es su capacidad para adaptarse a los cambios de regulación.
Esta holgura en los días de acción en pista concuerda con la privacidad con la que tendrán lugar los primeros test de pretemporada en Montmeló, sin tiempos e imágenes en directo y con un acceso muy limitado de información de lo ocurrido en pista.
Una cobertura más hermética de lo que fue el estreno de la era de efecto suelo en la temporada 2022, también en Barcelona y a puerta cerrada antes de las ya habituales jornadas de test con retransmisión en Bahréin.
En síntesis, unas medidas de protección a equipos y motoristas ante las exigencias de lo que vienen acostumbrando las pretemporadas desde que el foco mediático sobre la F1 ha crecido y que vienen a decir que a veces un estreno discreto y con pocos focos puede traducirse en mayor fortaleza una vez las bases estén sentadas.