George Russell no tuvo su fin de semana más brillante en Brasil, pero sí uno de los más reveladores. En un circuito donde Mercedes no terminaba de encontrar el equilibrio, el británico volvió a demostrar por qué es uno de los pilares más sólidos del equipo. Terminó cuarto, justo detrás de su compañero Andrea Kimi Antonelli —que firmó un valioso segundo puesto—, pero por delante del McLaren F1 de Oscar Piastri tras una defensa impecable en las últimas vueltas.
"Creo que ha sido el máximo, para ser sincero. He tenido problemas de ritmo durante todo el fin de semana", reconocía Russell nada más bajarse del coche. "Kimi ha hecho un gran trabajo estos días, pero yo me voy con un tercer puesto ayer y un cuarto hoy. Cuando sientes que no estás al nivel y aun así terminas ahí arriba, tienes que estar satisfecho con el resultado".
Y lo cierto es que tenía motivos para estarlo. Brasil no era territorio Mercedes: el coche se mostró inestable en los cambios de dirección y el desgaste de neumáticos complicó más de lo esperado la estrategia. Sin embargo, mientras Ferrari se desinflaba y Red Bull Racing (Verstappen) seguía sin reencontrarse con su mejor versión, los de Brackley aprovecharon para dar un golpe sobre la mesa en el campeonato.
Llegaron al fin de semana un punto por detrás de los italianos y se van con 38 de ventaja sobre Maranello y 32 sobre Milton Keynes, afianzando la segunda posición en Constructores.
"Ha sido una temporada muy fuerte en general. No es realista pensar que en todas las carreras vas a hacerlo perfecto", admitió el británico."Creo que sólo hemos tenido dos fines de semana en los que realmente hemos estado por debajo. Y este ha sido uno de ellos. Pero, en cuanto al resultado, probablemente hemos rendido por encima de lo esperado. El objetivo ahora es asegurar el segundo puesto en el campeonato para el equipo, y hoy hemos dado un buen paso hacia ello".
Russell también quiso subrayar el papel de su joven compañero, Antonelli, que a sus 18 años ya empieza a impresionar en su temporada de debut. "Llegar a Mercedes como rookie nunca es sencillo", recordó. Un mensaje que dice mucho del espíritu de equipo que está consolidando la escudería, en una fase donde la confianza y la estabilidad parecen pesar más que la velocidad pura. No fue la carrera más espectacular de Russell, pero sí una de esas que definen a los grandes: sin errores, con temple, con cabeza. Cuando no hay ritmo, la constancia se convierte en su mejor arma. Y George Russell, una vez más, la utilizó con maestría.